Cichlid Room Companion

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Determinación del sexo

Por , 1997. printer
Publicado
Ron Coleman,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (16-dic.-2001)

Clasificación: Fisiología y enfermedades.

" Ciclidos y ciencia: Determinación del sexo "

(Este artículo fue originalmente publicado en Cichlid News Magazine Jul-97 pp. 20-21, se reproduce aquí con el permiso del autor Ronald Coleman y Aquatic promotions).
Amphilophus citrinellus
En el ciclido Midas, Amphilophus citrinellus, los machos adultos son normalmente mas grandes que las hembras. Foto por Ronald Coleman.

Cuando los criadores experimentados escogen cíclidos neotropicales (o cualquier otro), normalmente seleccionan un grupo que, siendo los peces de igual edad, posea peces grandes y pequeños. Se sabe desde siempre que los peces mayores son machos y los más pequeños hembras. ¿Por qué?

La explicación más razonable a este fenómeno es que los machos siempre crecen más que las hembras. Pero, como muchas otras cosas referidas a los cíclidos, justo porque es lo más razonable no puede ser cierto. Un simple pero atractivo trabajo realizado por Richard Francis y George Barlow (Universidades de California y Berkeley) revela que, por lo menos para algunos cíclidos, no es el sexo el determinante del tamaño. Más bien al contrario: El tamaño determina el sexo.

Al menos en algunos cíclidos, no es el sexo el que determina el tamaño, sino todo lo contrario, el tamaño determina el sexo.

Tan raro como suena; algunos individuos llegan a ser machos porque crecen antes y se hacen mayores que sus congéneres, mientras que los individuos más pequeños maduran como hembras. Esta remarcable flexibilidad es sólo posible porque el sexo en los cíclidos no se determina como en los humanos.

En los mamíferos (incluyendo a los humanos), la determinación del sexo se encuentra exclusivamente en los genes. Los cromosomas sexuales de una mujer son XX, y los de su pareja XY. Uno de los dos pasará a cada uno de los descendientes. La hembra siempre aportará un cromosoma X; y dependiendo de que el padre aporte un cromosoma X o un Y, con un 50 % de probabilidades cada uno, su criatura será niña o niño. En los pájaros se da el fenómeno contrario, es la hembra la que presenta dos cromosomas distintos.

En los peces esto no es así, y así como hay muchos peces distintos, también los sexos se determinan de formas distintas. Echando un vistazo dentro de una célula de un mamífero macho se pueden ver los cromosomas X e Y. Se distinguen claramente. Esto rara vez se da en los peces, donde normalmente ambos cromosomas son parecidos. Mientras que en algunos realmente el sexo viene definido por los cromosomas, en la mayoría el criterio es mucho más flexible, e influyen factores externos como la temperatura, el pH, las hormonas o la condición social. Incluso en aquellos casos en los que depende de los cromosomas hay factores que pueden variar el resultado. Por ejemplo, guppies genéticamente hembras madurarán como machos a temperaturas extremas (Francis, 1992). Trabajos recientes en cíclidos revelan la extensión de este comportamiento.

David Rubin (1985), de la universidad de Clark, siguiendo a Heiligenberg (1965) apunta que la sex ratio del género Pelvicachromis varía con el pH. Rubin crió parejas de P. pulcher, P. taeniatus y P. subocellatus e hizo crecer los alevines a distintos valores de acidez. Alrededor de 180 días más tarde, determinó el sexo de las crías externamente y por disección. Los resultados concordaban con los de Heiligenberg: el agua ácida generaba más machos y el agua básica más hembras. Por ejemplo, a un pH de 5.0 el 95% de los P. pulcher nacidos resultaban ser machos, pero sólo el 20% a pH 6.9. Obtuvo resultados similares con las otras dos especies. El mismo fenómeno se daba con dos especies de Apistogramma (A. borellii y A. cacatuoides).

Muy recientemente, Uwe Romer y W. Beisenherz (1996) estudiaron la determinación del sexo en 37 especies de Apistogramma. Crearon condiciones de pH de 4.5, 5.5 y 6.5, y de temperatura de 23, 26 y 29° C. Encontraron que en algunas especies (como A. cacatuoides, A. gephyra, A. hongsloi, A. nijsseni; y probablemente también en A. steidachneri y A. linkei) el pH influía en la proporción de sexos, favoreciendo un pH bajo la producción de machos. También encontraron que se obtenían más machos a mayor temperatura, en casi todas las especies (con las excepciones de A. iniridae, A. luelingi, A. mendezi y A. sp "Gelbwangen"). Aunque la acidez y la temperatura no son un "todo o nada", esto es, a pH bajo y altas temperaturas no se produce un 100% de machos; es más, todas las puestas presentan individuos de ambos sexos, pero la proporción entre ellos varía según la acidez, la temperatura y la especie. Los resultados más extremos fueron un 99% de machos de A. diplotaenia a pH 4.5 y 29° C frente a un 4% en A. caetei a pH 6.5 y 23° C. En Pseudocrenilabrus multicolor victorae, el único cíclido africano usado en el estudio, no la temperatura ni la acidez influían en la sex ratio.

Fue a la luz de esta extraordinaria flexibilidad a la que Francis y Barlow llevaron a cabo su experiencia. Usaron cíclidos Midas Amphilophus citrinellum, de América Central. Los cíclidos Midas son unos peces grandes y formadores de familias biparentales, que crían sobre el sustrato. Son comunes en los grandes lagos de Nicaragua. Los machos adultos alcanzan fácilmente más de 25 cm; las hembras algo menos. Una puesta típica de una hembra adulta contiene 2000-3000 huevos.

Francis y Barlow comenzaron con un grupo de alevines de Midas y los dejaron crecer hasta los seis meses de edad. En este momento escogieron 74 alevines que midieron cuidadosamente; la longitud media era de 52.2 mm. Entonces los investigadores separaron los 37 peces mayores que la media y los colocaron en su propio tanque, el grupo "grande". Los otros 37 peces, el grupo "Pequeño" se colocó en un acuario separado de idénticas características. Se dejó a los peces crecer hasta madurar durante otros seis meses.

Amphilophus citrinellus
Incluso a los tres meses de edad, las crías de una camada de ciclidos midas pueden variar mucho en tamaño. Foto por Ron Coleman.

Teniendo en cuenta su talla inicial, era de esperar que los peces del grupo grande fueran machos y los del grupo pequeño hembras. Sin embargo, cuando Francis y Barlow observaron los peces de un año de edad no fue eso lo que encontraron. A la edad de un año los Midas ya han alcanzado su madurez sexual, y al observar externamente los peces (y confirmarlo luego por disección), los investigadores se encontraron con que, en cada tanque, la mitad de los peces eran machos y la otra mitad hembras. Más aún, dentro de cada acuario, los machos eran la mitad de peces más grande y los otros eran las hembras. En el grupo grande, los machos medían 116-143 mm, y las hembras 96-123 mm. En el grupo pequeño, los machos medían 129-155 mm y las hembras 105-128 mm.

La única explicación a este hecho es que los peces más grandes de cada acuario "d" ser machos y la mitad más pequeña hembras. El experimento demuestra que en estos peces la determinación del sexo se da en algún momento entre los seis y los doce meses de edad, cundo los peces miden entre cinco y diez centímetros. Los peces no se vuelven machos o hembras sólo en función de la talla, si no en la relación de su talla con los peces de su alrededor. Se necesitan más experimentos para ver si este hecho está más extendido entre los cíclidos. Para el aficionado, la moraleja es que el sencillo problema de si un pez es macho o hembra no es tan sencillo, después de todo.

Referencias citadas

  • Francis, R. C. 1992. Sexual lability in teleosts: developmental factors. Quart. Rev. Biol. 67:1-18.
  • Francis, R. C., and G. W. Barlow. 1993. Social control of primary sex differentiation in the Midas cichlid. Proc. Nat'l. Acad. Sci. USA 90:10673-10675.
  • Heiligenberg, W. 1965. Color polymorphism in the males of an African cichlid fish. J. Zool. 146: 95-97.
  • Romer, U., and W. Beisenherz. 1996. Environmental determination of sex in Apistogramma (Cichlidae) and two other freshwater fishes (Teleostei). J. Fish Biol. 48:714-725.
  • Rubin, D. A. 1985. Effect of pH on sex ratio in cichlids and a poeciliid (Teleostei). Copeia 1985: 233-235.

Referencias (2):

Cita

Coleman, Ron. (agosto 15, 1998). "Determinación del sexo". Cichlid Room Companion. Consultado en octubre 25, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=100&lang=es.