Cichlid Room Companion

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'Cichlasoma' bocourti, su captura y crianza

Por & Ross Socolof, 1998. printer
Publicado
Rusty Wessel,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (26-dic.-2002)

Clasificación: Detalles de la especie.

Macho de 'Cichlasoma' bocourti
Un macho 'Cichlasoma' bocourti en el acuario con coloración de cría. Pez y Foto por Rusty Wessel.
(Este artículo se publicó originalmente en el "Buntbarsche Bulletin" 162 pp. 2-6 and 186 pp. 9-11 la revista de la American Cichlid Association, por favor, consulte la ACA home page para informarse acerca de la afiliación. Se reproduce aquí con el permiso de los autores, Rusty Wessel y Ross Socolof).

Han pasado tres largos años desde nuestro último viaje de recolección a América Central. Nosotros (Ross Socoloff, Harry Specht y Rusty Wessel) estábamos bastante agitados cuando el avión se posó en Ciudad de Guatemala el lunes 11 de abril de 1994. Eran cerca de las ocho de la tarde y noche cerrada cuando recogimos el equipaje. Habíamos reservado previamente un vehículo de alquiler, y ahora no estaba disponible, como la mayoría de las cosas planeadas en el tercer mundo. Por suerte pronto pudimos disponer de un Toyota Land Cruiser. Confiando en nuestro gran instinto nos lanzamos aquella noche terriblemente oscura a tratar de encontrar el hotel Pan-American cercano al aeropuerto. Teníamos un mapa, instrucciones, y rebosábamos de confianza y optimismo.

La ciudad de Guatemala es un colosal laberinto durante el día, pero de noche es un infierno. Esta ciudad extremadamente peligrosa carece casi por completo de indicaciones de las calles. Y, cuando las hay, están maravillosamente camufladas, del mismo color que el resto de la fachada y situadas alto en una esquina del edificio. Las señales se diluyen mágicamente entre las sombras. Con suerte se puede identificar una esquina de cada veinte. Ross temblaba de terror en la parte de atrás. Harry murmuraba de vez en cuando "No veo ninguna señalización". tras dos horas de desafortunada confusión, Rusty, nuestro intrépido conductor, estaba algo mosqueado. Harry enmudeció, con los ojos bajos. Sólo sabíamos de Ross por una voz que sonaba a ratos como "¿Dónde estamos?". Perdida toda esperanza resolvimos parar y alojarnos en el primer hotel o cosa similar que encontráramos. Era ya cerca de medianoche. Luego la principal prioridad fue la de encontrar algo que cenar, pues llevábamos sin comer desde temprano por la mañana. Solucionado esto con unos sándwiches nos fuimos a dormir.

Comienza la búsqueda

A la mañana siguiente, tras alimentarnos en condiciones y armados de indicaciones expertas y un mapa bien señalizado, partimos otra vez. Como esperábamos, nos perdimos en pocos minutos. De algún modo conseguimos encontrar la carretera que salía de Ciudad de Guatemala y dirigirnos a Agua Dulce y al lago Izabal. Tras haber circulado unos veinte kilómetros por la Autopista del Atlántico, que es la mejor carretera que Guatemala puede ofrecer, tuvimos que detener nuestro camino. Algunas semanas antes las fuerzas de la guerrilla habían volado el puente principal. Aunque los informes de Guatemala indican que es razonablemente segura, este puente dinamitado testimoniaba que la lucha de treinta años aún no había acabado.

Un pontón bastante inseguro permitía a los coches circular en fila de uno. tras una hora de retraso, nos llegó el turno de cruzar el puente. Cruzamos los dedos y llegamos al otro lado. Ahora podíamos retomar de nuevo nuestro viaje.

Este era el tercer viaje de recolección de Ross a Agua Dulce y el segundo de Rusty. Conocíamos bien el área de recolección. íbamos equipados con los datos de antiguas expediciones, mapas, redes de mano y atarrayas. Durante el viaje de Ross de 1986 junto con Russ Norris de Belice, consiguieron capturar e introducir en la afición al Archocentrus spinosissimus y al Carlhubsia stuarti. Durante el de Rusty de 1993 junto con Tom Grimshaw de Belice, fueron recuperados Vieja maculicauda y Thorichthys aureus como especies reproductoras en los acuarios americanos. El pez buscado ahora, que sabíamos existía en esa área, era el 'Cichlasoma' bocourti. Al 'Cichlasoma' bocourti se le conoce como la mojarra dorada, y estábamos allí por causa suya. Ross iba a realizar su cuarto intento en once años de capturar ese pez.

La mojarra dorada es un pez muy atractivo. Es un Heroini moderadamente grande con una bonita coloración amarillo anaranjada por todo el cuerpo y de ocho a nueve bandas negras verticales a lo largo del cuerpo. Nunca había sido llevado vivo fuera de Centroamérica. únicamente unos pocos ejemplares habían sido capturados, descritos y conservados, y Ross había echo la única foto en color existente del pez. Esta foto muestra un ejemplar lanceado por Rush Norris en el río Moho de Belice, donde no se sabía que existiera, y fue publicada en el ejemplar de abril de 1984 del FAMA (Freshwater And Marine Aquarium magazine). El resto de la información publicada sobre este pez consistía en dibujos hechos a mano con poca o ninguna información acerca de su hábitat.

Ahora estábamos decididos a encontrar esta rara y elusiva belleza. Harry Specht estaba en el río Moho en 1984 cuando la primera mojarra dorada fue lanceada y estaba ahora tan emocionado como entonces. Rusty sólo había visto la foto de ese pez y ahora nos llevaba a 120 km por hora por una mala carretera directos al lago Izabal. Como buenos recolectores fanáticos de cíclidos, estábamos seguros del éxito del viaje.

Ninguno de nosotros tenía idea de dónde íbamos a dormir esa noche, pero estábamos preparados para el típico vertedero infestado de mosquitos por algunos dólares por noche. Antes de llegar a Agua Dulce tomamos una carreterita cochambrosa que corría paralela al lago Izabal y llegamos a un motel llamado Marimonte. El Marimonte es un maravilloso club semi-privado destinado a albergar al afluente de Turistas que llega a Guatemala. Las tierras están bien cuidadas y contienen muchos árboles tropicales tales como limoneros, limeros, naranjos, anacardos, mangos, cocoteros y el árbol de Sapodillo. El Sapodillo produce la goma con la que se fabrica el chicle. En los jardines había animales domesticados tales como aratingas cabecirrojas, coatíes, aras, tucanes, un bebé de mono araña y un ocelote. Nuestra habitación era bonita y tenía aire acondicionado, que si estaba puesto todo el día proporcionaba un agradable frescor.

Antes de que se hiciera de noche fuimos a bucear a pulmón libre a las orillas del Izabal. Pudimos ver muchos cíclidos, pero no a la mojarra dorada. La atarraya nos proporcionó unos cuantos ejemplares de Thorichthys aureus, Vieja maculicauda, Archocentrus spilurus, 'Cichlasoma' salvini, Amphilophus robertsoni y Parachromis managuense, además de otros peces tales como aterínidos, Hyphessobrycon milleri, Astyanax fasciatus, Belonesox belizianus, Carlhubsia stuarti, Gambusia luma, Poecilia mexicana y Rhamdia sp. Pues sí, vimos muchos peces, pero ninguna mojarra dorada.

La cena de aquella noche consistió en un cíclido de cinturón negro, Vieja maculicauda de casi un kilo y medio. Era el menú especial de aquella noche y se llamaba "Mojarra Marimonte", y consistía en un montón de Vieja con una maravillosa salsa roja. Para entretener nuestra velada teníamos a una pareja de mapaches que se pasaron todo el tiempo jugando a nuestros pies y de vez en cuando subiendo a la mesa para robarnos algo de pan. Más de una vez la camarera tuvo que venir y echar a los mapaches de nuestra mesa valiéndose de la escoba que siempre tenía a mano. El entretenimiento era maravilloso; la comida deliciosa.

A la mañana siguiente fuimos a visitar las interesantes ruinas mayas de Quiriga. Las stelae (grandes losas de piedra) gigantescas estaban muy bien conservadas y valieron la pena. De vuelta a casa nos paramos en varios lugares de recolección prometedores. Lo más notable fueron los Jack Dempsey ('Cichlasoma' octofasciatum) del estanque de una granja. Estos Jack tenían un precioso color rojizo bajo la boca que se extendía por el vientre. Los otros peces incluían algunos Phalichthys amates y una gran anguila de la familia Synbranchidae. esta anguila era un monstruo de más de un metro que se puso a morder con saña todo lo que se le ponía por delante. tras sacarle algunas fotos la devolvimos al estanque, convencidos de que planeaba comernos.

Pero la pesca se estaba volviendo descorazonadora, en la medida en que no encontrábamos ninguna mojarra dorada. Decidimos que se imponía cambiar de lugar. Al día siguiente alquilamos una motora y partimos con el primer rayo de luz. Usando nuestro horrible español conseguimos que el capitán nos llevara unos 30 km al sur para usar nuestras redes y atarrayas. Lo único que conseguimos capturar fueron más Vieja maculicauda, además de algunos peces aguja muy curiosos. Mientras comíamos algo nos entretuvimos viendo cómo un pescador local tiraba de su red hasta la orilla. Sorprendidos, vimos cómo sacaba ocho grandes róbalos (Centropomus sp.) y un tarpón de metro y medio. Le enseñamos nuestro dibujo de la mojarra dorada (que llevábamos a todas partes) y nos indicó una villa de pescadores cercana donde los pescadores locales estaban descargando más Vieja de sus barcas. Tras examinar las capturas de una docena de ellos no encontramos ninguna mojarra dorada.

Por fin llegó un último pescador en una canoa malamente construida y para nuestro regocijo traía, entre montones de Vieja maculicauda, algunas mojarras doradas. La mayoría de los peces estaban muertos ya, pero encontramos nueve de alrededor de un palmo que aún vivían. Los metimos rápidamente dentro de un cacharro con agua. ¡por fin teníamos mojarras doradas! Cuatro de ellas murieron pronto, y las conservamos en alcohol. Los cinco supervivientes tenían buen aspecto y los llevamos enseguida al hotel para instalarlos en un tanque con aireación y medicamentos. Pagamos un total de 18 quetzales (3 US) por los nueve. Los nativos nos dijeron que en su hábitat natural la mojarra dorada era bastante escasa y se la veía muy raramente entre las capturas. De hecho sólo habían cogido una en los últimos meses. Estábamos casi exhaustos con tanta suerte.

Hacia el final del día, Harry quiso usar la red de mano más veces para ver si podía capturar algún Carlhubsia stuarti más antes de que nos fuéramos al día siguiente. Dado que ya habíamos conseguido el premio gordo, Rusty volvió de mala gana con Harry al agua para una última recolección, aunque su mente estaba en otra parte. Al sacar la red había un gran Carlhubsia y algunos cíclidos juveniles muy rayados. En un primer momento creímos que habíamos sacado un montón de Tilapia buttikoferi. Pero un examen más detallado nos reveló que estábamos ante las primeras mojarras doradas juveniles que se veían. Los pequeños 'Cichlasoma' bocourti son completamente distintos de los adultos, pero no por ello menos bonitos. Simplemente, habíamos tenido la suerte de capturar un grupo de mojarras bebé. Nuestro esfuerzo nos proporcionó seis juveniles.

Criando 'Cichlasoma' bocourti

Por Rusty Wessel, 1998.

'Cichlasoma' bocourti pair
Un macho de 'Cichlasoma' bocourti en el acuario con coloración de cría. Pez y Foto por Rusty Wessel.

El 'Cichlasoma' bocourti alcanza una longitud total de 30 cm. La coloración juvenil es básicamente marrón clara con banda verticales por todo el cuerpo. El pez adulto se ha ganado a pulso en nombre de mojarra dorada. Los adultos están brillantemente coloreados de dorado, amarillo, verde y naranja por todo el cuerpo. Permanecen las barras verticales, pero no tan marcadas como en los juveniles. No hay un dimorfismo sexual aparente, salvo que las hembras tienen el vientre más redondeado. Los machos adultos tienen las aletas dorsal y anal ligeramente puntiagudas. Sin embargo, estas diferencias no están siempre marcadas. La forma más sencilla de separar lo sexos es atender al comportamiento, ya que los machos son generalmente más territoriales y agresivos.

Mantenimiento

Para apreciar por completo la belleza y gracia de este pez es necesario un gran acuario. A pesar de su gran talla, el 'Cichlasoma' bocourti no es tan violento como la mayoría de los cíclidos centroamericanos. No es crítico el mantener un pH y una dureza elevados, pero siempre es aconsejable. Según mis observaciones personales, se alimenta de caracoles, insectos y algas. En el acuario acepta con facilidad cualquier preparado comercial. Los cambios de agua parciales y regulares vienen muy bien para mantenerlo en buenas condiciones. Sin embargo, como la mayoría de los grandes cíclidos, es un pez muy tolerante con los descuidos de su propietario.

Reproducción

Hembra de 'Cichlasoma' bocourti
Una hembra de 'Cichlasoma' bocourti en el acuario cuidando de sus crías. Pez y Foto por Rusty Wessel.

La primera reproducción en cautiverio de la mojarra dorada tuvo lugar en un acuario de 150 l en febrero de 1997. Los adultos, que habían estado separados por una barrera al uso, decidieron destruirla y, afortunadamente, volverse muy amigos. Normalmente esto suele acabar en la muerte de la hembra, a menos que tenga un lugar para refugiarse. Tanto el macho como la hembra llegaron a la madurez sexual y adoptaron los colores de cría. La coloración general se intensifica a un amarillo brillante con las barras bien marcadas. El macho corteja continuamente a la hembra y la pareja comienza a limpiar una roca plana en el fondo del acuario. Cinco días más tarde comienza la puesta sobre esa misma roca. Primero la hembra realiza un pase sobre la roca depositando unos pocos huevos, y luego pasa el macho fecundándolos. Este ritual continúa durante dos horas tras las que la roca está cubierta con unos 300 huevos. Entonces el macho comienza a vigilar los contornos del territorio. tanto el macho como la hembra se ocupan de retirar los huevos estériles, reconocibles por su coloración blanca. Aunque el macho la ayuda, la hembra es la que se ocupa mayoritariamente del cuidado de la puesta. Los huevos hacen eclosión en 72 h y los padres transportan entonces a las larvas a huecos previamente cavados en el sustrato. En tres días más los alevines ya nadan y se alimentan de nauplios de artemia. Tal y como suelo hacer con los cíclidos frezadores de sustrato, sifoné alrededor de la mitad de los alevines a otro acuario para hacerlos crecer separados de los padres. A medida que los alevines van creciendo los padres se ocupan de ellos y los guían por todo el acuario vigilando que no haya merodeadores. tras 45 días los alevines que permanecían con los adultos fueron movidos a otro acuario. La longitud total era entonces de unos 2 cm. Interesantemente, los alevines que permanecieron con los padres eran ligeramente mayores que los que fueron criados por separado, a pesar de que las condiciones del agua y la alimentación eran idénticas. Uno puede teorizar acerca de que los alevines que crecen junto a los padres crecen más porque tienen acceso al mucus que segrega la piel de los adultos. En definitivas cuenta, la mojarra dorada es un pez impactante con una singular belleza y gracia, que profesa grandes cuidados a sus crías. Comparándolo con los otros grandes cíclidos es un pez fácil de mantener y reproducir. Así pues, si te interesan los recién llegados desde Centroamérica, éste es uno que no te puedes perder.

Cita

Wessel, Rusty. (agosto 31, 1998). "'Cichlasoma' bocourti, su captura y crianza". Cichlid Room Companion. Consultado en octubre 19, 2019, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=103&lang=es.

Sustituciones de nombres

  • 'Cichlasoma' bocourti refiriéndose a Cincelichthys bocourti