Cichlid Room Companion

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Esa boca sorprendente!

Por , 1997. printer
Publicado
Ron Coleman,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (16-sept.-2004)

Clasificación: Comportamiento.

" Las fantasticas adaptaciones de las boca de los cíclidos son unas de las principales fuerzas para asegurar el éxito evolutivo y y la diversidad "

(Este artículo se publicó originalmente en el Cichlid News Magazine Oct-97 pp. 30-31, se reproduce aquí con permiso del autor, Ronald Coleman, y de Aquatic promotions).
Hembra con crías de Perissodus microlepsis
Una magnífica imagen de un Perissodus microlepsis hembra con sus alevines en Kipili, lago Tanganica. Photo by Ad Konings.

La boca de los cíclidos es una construcción extraordinaria; su adaptabilidad es uno de los pilares que sustentan la amplísima variabilidad de la familia Cichlidae. La clave de la boca es la estructura y musculatura de la mandíbula faríngea inferior, un hueso con dientes que poseen estos peces en el fondo de su garganta. Mientras que muchos peces presentan dientes por toda su boca, aptos para sujetar y despedazar en cierta medida a sus presas, la flexibilidad del aparato faríngeo de los cíclidos constituye todo un centro de procesamiento. Y así permite a las mandíbulas el quedar libres para otras especializaciones. Aquí se incluyen los modos peculiares de alimentarse, como los cribadores de sustrato, los raspadores de algas o los mordedores de ojos o escamas; junto con las distintas modalidades de incubación bucal. Un par de estudios recientes aumentan nuestros conocimientos acerca del valor de la boca de los cíclidos.

Los aficionados familiarizados con los cíclidos centroamericanos saben que hay un tipo de cíclidos que simplemente no se pueden mantener con las plantas, los cribadores de sustrato o "cometierra" (N. del T. No se refiere a los Geophagus). Están constantemente excavando, pues toman grandes cantidades de sustrato en sus bocas y lo criban con sus agallas, tragando lo aprovechable y eliminando el resto. En un viaje reciente a Costa Rica pude ver a un macho de Amphilophus rostratus abriéndose paso lentamente a través de un "bosque" de hojas caídas y detritus expuestos tras una tormenta. El macho tomaba un bocado de limo, lo procesaba y continuaba haciendo lo mismo. Se puede localizar a este a veces huidizo pez buscando estas áreas donde se alimenta, pues el fondo está lleno de pequeñas marcas en forma de cráter. Seguramente te suene este comportamiento si mantienes alguno de los miembros del género Thorichthys, como el boca de fuego (T. meeki). Y el acertijo no hace más que empezar.

Mucha gente, yo incluido, ha asumido que los Amphilophus que criban el fondo, tales como Amphilophus rostratus, Amphilophus longimanus y Amphilophus robertsoni deben de ser parientes próximos de los Thorichthys. Pero los recientes análisis moleculares llevados a cabo por Kevin Roe (University of Alabama), Don Conkel y Charles Lydeard demuestran lo contrario. Estos investigadores han usado el ADN mitocondrial para estudiar el grado de parentesco entre las distintas especies. Como con otros análisis moleculares, los resultados no son 100 % concluyentes, pero sí muy reveladores. Principalmente aparece que los Thorichthys son un grupo monofilético, esto es, compuesto por parientes cercanos. O lo que es lo mismo, que todos los Thorichthys descienden de un ancestro común, son un grupo evolutivo natural en el que todos criban en sustrato en mayor o menor medida.

Pero el grupo de los Amphilophus es algo más complejo. Algunos criban el sustrato, pero otros como el Midas (A. citrinellus) no. Los resultados de Roe et al. (1997) muestran que no sólo los cribadores forman un grupo distnto de los otros, si no que no son en absoluto Amphilophus.

Y esto es aún más interesante. A pesar de las similaridades en el estilo de alimentación entre ambos grupos (Thorichthys y ex-Amphilophus cribadores), no son parientes cercanos. De hecho tanto los Herichthys como los Paratheraps están más cerca de Thorichthys que estos ex-Amphilophus.

Esto sólo puede significar que la costumbre de cribar el sustrato para alimentarse ha debido surgir varias veces entre los cíclidos centroamericanos; además de entre los Geophagini sudamericanos y algunos linajes africanos.

¡Atención a la nomenclatura! Si este análisis acaba por ser aceptado, los cribadores de sustrato antiguamente asignados a Amphilophus deberán ser cambiados de género. Roe et al. (1997) proponen la restauración del género Astatheros, con lo que Amphilophus rostratus pasaría a ser Astatheros rostratus.

Muchio Hori (Wakayama Medical College, Japón) también está interesado en la boca de los cíclidos, pero por una razón muy distinta. Hori (1993) ha estudiado al devorador de escamas Perissodus microlepis del Tanganica en la naturaleza. En el lago hay al menos siete especies de peces que viven a base de alimentarse de escamas de peces vivos, un modo de alimentación conocido como lepidofagia. Para hacer esto el devorador de escamas debe aproximarse con cuidado a su víctima para, con un rápido ataque, partir con un bocado de escamas. Perissodus microlepis se aproxima desde atrás para evitar ser visto hasta que ya es demasiado tarde. En consecuencia, se ve obligado a atacar a su víctima en posición oblicua, sea por la derecha o por la izquierda

Los devoradores de escamas han desarrollado una fascinante adaptación alimentaria: ¡pueden ser "diestros" o "zurdos"!

Con cualquier otra familia de peces esto se acabaría aquí, pero no con los cíclidos. Hoi y sus compañeros han desarrollado una serie de experimentos destinados a mostrar que los devoradores de escamas han desarrollado una fascinante adaptación alimentaria: ¡pueden ser "diestros" o "zurdos"!

Primero Hori notó que la boca de estos peces no era simétrica vista desde delante; algunos individuos presentaban la boca algo torcida a la derecha y otros a la izquierda. después comprobó si el comportamiento de cada pez se ajustaba a su boca. Usando peces como cebo observó el ataque de los Perissodus. Y así vio que los peces zurdos siempre atacaban el flanco derecho de su víctima y viceversa, sacando así partido de su boca torcida para realizar un mejor ataque.

Simplemente para asegurarse, Hori analizó el contenido estomacal de peces diestros, y como era de esperar halló escamas del costado izquierdo del pez víctima del ataque. Aparentemente es posible determinar el lado del que proviene una escama teniendo en cuenta su estructura. Además se encontró con que esta característica se heredaba de padres a hijos, y que se manifestaba ya cuando todavía los alevines estaban bajo cuidados paternos.

Pero aún hay más. A pesar de sus impresionantes bocas, los Perissodus distan mucho de ser depredadores infalibles. Sólo alrededor de un quinto de los ataques acaba con éxito. ¿Por qué? Porque las víctimas están vigilando. Estudiando los patrones de vigilancia de los peces presa, Hori se encontró con que tendían a vigilar mucho más su costado más vulnerable a los Perissodus locales. Por ejemplo, si en una población los Perissodus eran zurdos, sus presas tendían a vigilar mucho más su costado derecho. Consecuentemente, los escasos Perissodus diestros de la población tenían mucho más éxito a la hora de alimentarse. El éxito alimenticio acaba reflejándose en un éxito reproductor, de forma que la población local de Perissodus acaba siendo diestra. Las presas comienzan a vigilar más su costado izquierdo y se invierte la situación inicial. Y el juego continúa a lo largo de las generaciones, con los peces presa siempre vigilando las fascinantes bocas de los cíclidos.

Referencias

  • Hori, M. 1993. Frequency-dependent natural selection in the handedness of scale-eating cichlid fish. Science 260:216-219.
  • Roe, K. J., Conkel, D., & C. Lydeard. 1997. Molecular systematics of Middle American cichlid fishes and the evolution of trophictypes in "Cichlasoma (Amphilophus)" and "C. (Thorichthys)". Molecular Phylogenetics and Evolution 7:366-376.

Referencias (2):

  • Hori, Michio. 1993. "Frequency-dependent natural selection in the handedness of scale-eating cichlid fish". Science. v. 260(n. 5105), pp. 216-219 (crc06531) (resumen)
  • Roe, K.J & D. Conkel & C. Lydeard. 1997. "Molecular systematics of Middle American cichlid fishes and the evolution of trophic-types in ‘Cichlasoma (Amphilophus)’ and ‘C. (Thorichthys)’". Molecular Phylogenetics and Evolution. 7(3): pp. 366-376 (crc02512) (resumen)

Cita

Coleman, Ron. (enero 12, 1999). "Esa boca sorprendente!". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 03, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=107&lang=es.