Cichlid Room Companion

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Peleando

Por , 1999. printer
Publicado
Ron Coleman,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (17-dic.-2001)

Clasificación: Comportamiento.

" Cichlids fight. Even the tiniest of cichlids will fight. Are cichlids just nasty fish, or is there more to it than that? A closer look at cichlid fighting reveals complex behavior that is well worth watching and understanding "

(Este artículo se publicó originalmente en el Cichlid News Magazine Abr-99 pp. 32-33, se reproduce aquí con el permiso del autor Ron Coleman y Aquatic promotions).
Thorichthys pasionis
Machos de Thorichthys pasionis amenazándose por el teritorio. Foto por Juan Miguel Artigas Azas.

Los cíclidos luchan. Hasta el más delgado de los cíclidos luchará. ¿Son los cíclidos simplemente peces violentos, o hay algo más? Mirando de cerca la lucha de los cíclidos observamos un patrón de comportamiento realmente interesante.

Es común clasificar una especie de cíclido como "agresiva" o "bastante pacífica", sin siquiera echar un vistazo más profundo a su biología. Los cíclidos luchan por un motivo. Pueden luchar por un territorio, por una pareja o por el alimento. La intensidad del ataque y de la lucha es más fácil de entender si nos paramos a pensar cuál es el motivo de la pelea, en vez de clasificar la violencia como simple característica de tal o cual especie. No intento decir que el resultado de introducir en un acuario de treinta litros un Apistogramma y un cíclido convicto sea difícil de predecir; sólo pretendo explicar porqué a veces dos peces se llevan bien juntos y a veces no (posiblemente con consecuencias graves para el perdedor). Si entendemos los motivos de la lucha podemos controlarla, y eso es bueno para nuestros peces.

La lucha es peligrosa. El pez derrotado puede perder escamar, aletas u ojos. Muy a menudo, en un acuario pequeño, la vida. También es peligroso para el ganador. Un golpe afortunado en el ojo de un pez más pequeño puede debilitar para siempre al pez mayor.

Si es posible, los potenciales luchadores intentarán evaluar las posibles consecuencias de una pelea antes de comenzar. Si uno de los peces se da cuenta de que no puede ganar no luchará. Un pez que haya perdido una vez no entrará fácilmente en una segunda pelea.

El modo por el que un animal procesa esta información fruto de la experiencia es un área muy activa de investigación de la etología. Recientemente, se están publicando en número creciente diversos trabajos que investigan la lucha de los cíclidos, y estos estudios revelan conductas realmente sorprendentes.

Un proceso de lucha típico conlleva una serie de estadios de intensidad creciente. Uno de los peces puede poner fin a la lucha en cualquier momento, pero si los dos combatientes están muy igualados llevarán la pelea hasta el final. En una lucha dada, uno de los estadios puede no darse o darse muy brevemente.

Una lucha comienza siempre con exhibiciones de fuerza. Los rivales extienden sus aletas para hacer pareces su cuerpo lo más grande posible. Si ninguno se da por vencido, los peces comenzarán a mostrarse los costados el uno al otro. Los oponentes se sitúan flanco contra flanco, cada uno mirando la cola del otro, y comienzan a enviarse golpes de agua con la cola, intentando mostrar al otro pez su potencia. Si se encuentran igualados, los combatientes comenzarán un combate cara a cara. Extienden los opérculos y abren la boca, para seguidamente enzarzarse agarrados por la boca, empezando a girar así cogidos, pues cada pez intenta morder los costados del otro.

Hacerse presa en las mandíbulas es peligroso, pues un daño en éstas afecta a múltiples aspectos de la vida de un cíclido.

Hacerse presa en las mandíbulas es peligroso, pues un daño en éstas afecta a múltiples aspectos de la vida de un cíclido. Una mandíbula dislocada puede ser el preludio de una muerte por inanición. Sin embargo, el combate bucal es también el último recurso que tienen dos peces empatados para determinar quién gana y quién pierde antes de pasar a cosas más serias. Esto es tan importante que muchos cíclidos han incorporado la lucha bucal como una parte del cortejo: los potenciales compañeros prueba así la capacidad de lucha de su pareja; un pez que no sabe luchar no sabrá defender a sus alevines.

¿Qué determina el resultado de una lucha? En muchos animales, el tamaño corporal es un factor clave. El animal más grande hace más daño al morder, tiene mejor protegidos sus órganos internos, tiene más energía, las mandíbulas más largas, etc. Normalmente el pez más grande lleva las de ganar. Aunque hay otros factores a considerar, y éstos son particularmente importantes en cíclidos.

El tener un motivo es muy importante para que los cíclidos luchen. Sólo hay que ver como una pareja de cíclidos defiende el lugar de puesta o a sus alevines frente a peces mucho mayores que ellos. Los padres están muy motivados; tienen mucho más que perder (sus alevines) que la poca energía que puede ganar al comer el atacante. Es por esto que los criadores rara vez abandonan sus cíclidos biparentales, y yo mismo he sido testigo de cómo pueden los padres efectivamente ahuyentar un depredador de hasta diez veces su talla.

Así pues, qué evidencia nos puede faltar realmente para saber que la lucha es una característica de los cíclidos? George Barlow y sus alumnos de la Universidad de Berkeley han realizado varios experimentos con el cíclido Midas, Amphilophus citrinellus, para mostrar cómo las diferencias de tamaño son determinantes a la hora de saber si un pez ganará una pelea (véase Barlow et al., 1986). Una diferencia mínima de tamaño es suficiente para saber si un pez saldrá vencedor o vencido de una pelea. Igualmente Simon Beeching (1992) demostró que los oscares pueden determinar exactamente la talla de sus contrincantes solo con verlos.

Pero el tamaño del cuerpo no lo es todo. Francis Neat y sus colegas de la Universidad de Glasgow examinaron las conductas de lucha de Tilapia zilli (Neat et al., 1998), que mostraban que si dos machos de Tilapia se colocaban en un acuario, el resultado de la lucha subsiguiente era predecible por el tamaño relativo de los testículos de los peces, no por el del cuerpo. él sugiere que esa es la "motivación" del macho (pues su estatus reproductor viene determinado por el tamaño de sus gónadas), la que determina el resultado. Neat (1998) ha demostrado que el tamaño de la boca es un buen indicador del tamaño de los testículos; toda vez que los machos Tilapia con bocas desproporcionadamente grandes tienen más fácil el ganar una pelea.

Peter Hurd, en la Universidad de Estocolmo, ha realizado experimentos para hallar posibles señales cooperativas entre rivales en las luchas de peces. Analizando grabaciones de luchas de machos de Nannacara anomala intuye que los particulares componentes del color de cada uno de los contrincantes predice de forma segura cuál será la siguiente fase de una pelea. Por ejemplo, una barra horizontal marca el comienzo de los golpes con la cola, y una vertical el inicio de la pelea bucal.

Sigal Balshine-Earn y Arnold Lotem (1998), de la Universidad de Tel Aviv, han dirigido y grabado interesantes experiencias con Neolamprologus brichardi. Una de las dificultades de estudiar las agresiones entre peces es la de poder aislar los comportamientos de uno de los contrincantes, para poder controlar los del otro. Es difícil porque ambos están vivos y se mueven; se han empleado algunos truquitos, como el enfrentar a peces contra muñecos o fotografías. Balshine-Earn y Lotem aplicaron una técnica novedosa, ponerles la tele a los peces. Estudiando la respuesta del pez ante grabaciones de peces y ante peces vivos, los autores demuestran que los cíclidos responden ante grabaciones, aunque no tan fuertemente como ante peces vivos. El pez también reconoce individuos particulares en un video. Por ejemplo, un macho cortejará las imágenes de su pareja y atacará las de otros peces. Los autores señalan que los cíclidos tienen una visión de los colores similar a la nuestra, y que el uso de videos abre excitantes caminos para futuras investigaciones.

Hay otro factor en la lucha que afecta a los implicados: dos peces luchando no pueden vigilar a sus depredadores. Sven Jakobsson y sus colegas de la Universidad de Estocolmo encontraron que al presentar una figura de un depredador a un macho de Nannacara anomala en diversas etapas de la lucha, la actividad de la pelea afectaba mucho a la capacidad del pez para detectar al depredador. Los peces enzarzados en una pelea bucal dejaban acercarse mucho más a su enemigo antes de iniciar la huída que cuando se encuentran en la fase de golpes de cola. Olle Brick (1998) da un paso más a partir de esta experiencia, y muestra cómo los peces enzarzados en una pelea bucal se separan momentáneamente antes de seguir luchando; durante esas separaciones está mucho más atentos a la aparición de un posible atacante.

Los experimentos sobre la lucha son difíciles de llevar a cabo, pues necesitan estar enfocados a lograr un resultado concreto, y contar con la metodología adecuada. Sin embargo, es de vital importancia el que lleguemos a descubrir el porqué luchan los peces, pues es una parte importante del comportamiento de los cíclidos. Mientras no lo entendamos del todo muchos cíclidos seguirán muriendo en nuestros acuarios.

Referencias

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  • Barlow, G. W., W. Rogers, and N. Fraley; 1986; "Do midas cichlids win through prowess or daring? It depends"; Behav. Ecol. Sociobiol.; 19:1-8.
  • Beeching, S. C.; 1992; "Visual assessment of relative body size in a cichlid fish, the oscar Astronotus ocellatus"; Ethology 90:177-186.
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  • F. A. Huntingford, and M. M. C. Beveridge; 1998; "Fighting and assessment in male cichlid fish: the effects of asymmetries in gonadal state and body size" Anim. Behav. 55:883-891.

Referencias (6):

  • Balshine-Earn, Sigal & Arnon Lotem. 1998. "Individual recognition in a cooperatively breeding cichlid: Evidence from video playback experiments". Behaviour. v. 135(n. 3), pp. 369-386. DOI: 10.2307/4535533 (crc02980) (resumen)
  • Barlow, George W. & W. Rogers & N. Fraley. 1986. "Do Midas cichlids win through prowess or daring? It depends". Behavioral Ecology and Sociobiology. v. 19(n. 1), pp 1-8. DOI: 10.1007/BF00303836 (crc02959) (resumen)
  • Beeching, Simon C. 1992. "Visual assessment of relative body size in a cichlid fish, the oscar Astronotus ocellatus". Ethology. (n. 90), pp. 177-186 (crc07938)
  • Brick, Olle. 1998. "Fighting behaviour, vigilance and predation risk in the cichlid fish Nannacara anomala". Animal Behaviour. v. 56(n. 2), pp. 309-317. DOI: 10.1006/anbe.1998.0782 (crc08539) (resumen)
  • Neat, F. C. 1998. "Mouth morphology, testes size and body size in male Tilapia zillii implications for fighting and assessment". Journal of Fish Biology. (n. 53), pp. 890-892. DOI: 10.1111/j.1095-8649.1998.tb01842.x (crc07939)
  • Neat, F. C & F.A Huntingford, M.M.C. Beveridge. 1998. "Fighting and assessment in male cichlid fish: the effects of asymmetries in gonadal state and body size". Animal Behaviour. v.55(n. 4), pp. 883-891 (crc07940) (resumen)

Cita

Coleman, Ron. (junio 18, 2000). "Peleando". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 07, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=139&lang=es.