Cichlid Room Companion

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La Cría del Chuco sp.

Por , 2001. printer
Publicado

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (22-sept.-2003)

Clasificación: Mantenimiento en cautiverio, Centro y norte -américa.

Tomocichla asfraci
Un macho de 35 cm. de Tomocichla asfraci en el acurio de Brian Trass. Foto por Brian Trass.
(Nota del editor: Posteriormente a la redacción de este artículo, este pez fue descrito como Tomocichla asfraci Allgayer, 2001, que es ahora su nombre correcto. Juan Miguel Artigas Azas, 2003).
(Este artículo fue originalmente publicado en el Cichlid News Magazine Jul-00 pp. 24-31. Se reproduce aquí con permiso del autor, Bill Cain, y de Aquatic promotions).
Chuco sp. "Guabo" was discovered in 1993 by Patrick de Rham and Jean Claude Nourissat

El Chuco sp. "Guabo" fue descubierto en 1993, junto con el Archocentrus nanoluteus, por Patrick de Rham y Jean Claude Nourissat, poco después de que la carretera hacia Chiriqui Grande se acabara de construir permitiendo el acceso a esta remota región de Panamá. Esta área, conocida como provincia de Bocas del Toro, está separada de Costa Rica por el oeste merced al río Sixaola, mientras que su borde por el sur lo constituye la Cordillera Central. Varios pequeños ríos van a morir en la Laguna de Chiriqui, uno de los cuales es el río Guaramo. El Guabo, donde viven el pez del que hablamos aquí, es uno de sus afluentes

Una vez capturados, los ejemplares de Chuco sp. "Guabo" fueron enviados a Europa y criados allí. Patrick de Rham proporcionó algunos alevines a Paul V. Loiselle, que a su vez entregó algunos a Stan Sung en la convención de la ACA en San José California en 1995. Algunos de los alevines fueron a parar a manos del criador John Neimans. En una expedición previa a Costa Rica en 1996, en casa de John tuve la oportunidad de ver este pez, quedándome fascinado por su color dorado con flancos rojizos. En aquellos momentos John ya sólo tenía una pareja, probablemente debido a las agresiones previas a la puesta, en las que la hembra llega a matar al macho. En este viaje de 1996 buscamos este pez sin éxito en el río Sixaola; no creo que se encuentre en él. Sin embargo, en nuestro siguiente viaje de recolección a Panamá en 1997 esta especie estaba entre mis "más buscados", junto con Astatheros rhytisma, Archocentrus nanoluteus y Geophagus crassilabris. Conseguimos alrededor de una docena de juveniles (de entre 3 y 5 cm), la mayoría usando redes en un pequeño afluente del Guaramo, sobre los fondos rocosos poco profundos de las zonas más rápidas del cauce. Pude ver sólo un gran adulto bajo un tronco en una zona más profunda, pero tanto la corriente como la abundancia de ramas sumergidas hacían la pesca imposible. El agua circula transparente, con una temperatura de 26° C y un GH de 8°. Visitamos el lugar en una época relativamente seca, por lo que el nivel de las aguas era algo bajo. Además de los cíclidos que teníamos previsto capturar, conseguimos también Astatheros bussingi y unos bonitos Archocentrus nigrofasciatus de color azul celeste.

Tomocichla asfraci
Una pareja de Tomocichla asfraci con sus huevecillos sobre una piedra, en el acuario de Bill Cain. Foto por Bill Cain.

John Neimans y yo nos repartimos las capturas antes del regreso; puse a mis Chuco sp. "Guabo" en un acuario de 470 litros junto con todas mis otras capturas. Tras perder a un "saltador", en un solo día ya sólo tenía cinco peces. A medida que pasaba el tiempo fui cambiando a los peces de acuario, quedándose en ése sólo los Chuco sp. "Guabo" junto con algún convicto. Desgraciadamente los Chuco se fueron volviendo más y más tímidos a medida que pasaba el tiempo, escondiéndose rápidamente entre los troncos cada vez que me acercaba al acuario. También se volvieron más exigentes con la comida, comiendo cada vez menos alimento en escamas y granulado. Preocupado por llenar el acuario de comida no consumida, comencé a alimentarlos con larvas vivas de mosquito y con lombrices. Sin sorprenderme mucho comprobé que el colorido va de la mano de la dieta, pues los peces de John tenían un maravilloso color anaranjado merced a su dieta de gránulos, spirulina y krill (que los míos ni tocaban), mientras que mis peces mostraban sólo algún punto dorado. Me daba cuenta de que si pretendía criarlos debería darles más comida viva, por lo que continué con la misma dieta, a pesar de sus efectos sobre el colorido. Como también sabía que estos peces necesitaban un agua absolutamente limpia, me dediqué a hacer cambios parciales de un 90% cada semana (en ocasiones incluso dos veces). El agua de mis acuarios posee una concentración de sales de 650 ppm y un pH de 7.2. La filtración corre a cargo de un filtro de esponja de 3000 l/h y un filtro de bote externo de 1500 l/h. Dentro del acuario, sobre una mínima capa de grava, puse varios troncos y macetas para proporcionar refugio a mis peces. el agua estaba a unos 26-27° C y tenía dos tubos fluorescentes de 40 w encendidos quince horas al día.

Tomocichla asfraci
Una hembra de Tomocichla asfraci cuidando sus alevines, en el acuario de Bill Cain. Foto por Bill Cain.

Con una talla de 13-15 cm los peces comenzaron a cortejarse, extendiendo las aletas y dando golpes con la cola. Mientras se entretenían con estas cosas su cabeza se oscurecía hasta adquirir una coloración casi negra. Me pasé mucho tiempo mirándolos por las tardes (oculto en las sombras) intentando comprobar el sexo de los peces y esperando ver cómo se emparejaban. Excepto uno que era más grande que los demás, no conseguía distinguir a los otros peces entre sí, pero supuse que los que se exhibían eran machos. Cambié los convictos salvajes por una pareja de Archocentrus nanoluteus, que llegaron a criar, pero sin que esto sirviera de estímulo a los Chuco, así que acabé por sacarlos también dejando a los Chuco solos. Supuse que eran aún demasiado jóvenes para criar.

Yo había pensado que la exposición diaria a nuestras actividades ayudaría a mitigar su timidez, pero estava equivocado

A principios de 1999 llevaba dos años con estos peces y aún no había conseguido sexarlos con certeza; suponía que el individuo mayor (de unos 20 cm) era una hembra. Se había apropiado de una maceta en una esquina del acuario y dominaba a los demás, atacándolos cada vez que se le acercaban. Comencé a darles lombriz negra, que comían mejor que la de tierra, pero seguían eludiendo mi presencia. El acuario está instalado junto a la mesa de mi cocina y supuse que la exposición diaria a nuestras actividades les ayudaría a vencer su timidez, pero estaba muy equivocado. Así que opté por usar la técnica de los primeros criadores de discos, que dejaban oscurecerse todo el cristal a base de algas dejando sólo una "ventanita" mínima. Cubrí todo el acuario de los Chuco dejando apenas un hueco de unos 30 cm en una esquina del acuario, y desde entonces cambié el agua cada dos semanas para molestarlos menos. Otro individuo se había apropiado de una maceta en la esquina opuesta del acuario que la primera, y supuse que también era hembra. Una tarde pasados dos meses vi cómo este pez había tomado una coloración marfileña y beige y se exhibía frente a otro pez más oscuro colocándose con la cabeza hacia abajo y temblando. Sin embargo este proceso era interrumpido una y otra vez por la entrometida hembra mayor, que también se había vuelto más clara. La cabeza del presunto macho se había vuelto mucho más oscura, y el color del resto de su cuerpo también se había intensificado. Un par de noches más tarde saqué a la "hembra" mayor dejando a la "pareja" junto con los otros dos peces para que les sirvieran de blanco para reforzar su amor. La mayor parte del trabajo de limpiar la zona de todo resto de arena fue llevado a cabo por la hembra. Una semana más tarde le vi el ovopositor y al día siguiente desovó, colocando sus huevos sobre un par de piedras planas situadas junto a una gran pieza de madera. Como quiera que llegué a verlos cuando ya casi habían acabado, agarré la cámara a toda prisa y me puse a limpiar algas del vidrio como un loco para poder documentar la escena. Nervioso como estaba, hasta el día siguiente no me di cuenta de que habían puesto los huevos en dos piedras distintas. Mi idea original era dejar los huevos junto a la pareja y esperar que la cuidaran bien (no fue fácil decidirlo), pero entonces vi la segunda piedra con unos 100 huevos sobre ella. ¡Menuda suerte! Aquella misma noche la pasé a un acuario de 10 l para mayor seguridad. En el acuario grande se sucedieron las conductas típicas de la hembra cuidando de los huevos y el macho vigilando. Al quinto día los huevos de ambos acuarios hicieron eclosión. Vi cómo la hembra trasladaba los alevines a otra esquina del acuario, y después ya no los vi más. Por suerte con los del acuario pequeño no hubo ningún problema y pasada una semana ya nadaban y comían nauplios de artemia. Los jóvenes presentaban una coloración a base de bandas marrones y amarillas.

La hembra incluso se lanzó dos veces fuera del acuario sobre el piso para alejarme del acuario!

Un mes más tarde la pareja desovó de nuevo, poniendo unos 500 huevos en las mismas dos piedras. El cortejo es algo muy delicado, toda la agresividad de los peces va dirigida contra sus otros dos compañeros. Esta vez los huevos eclosionaron a los cuatro días, y la hembra trasladó los alevines un par de veces hasta llevarlos al fondo del acuario. Los atendieron muy bien y cuando los alevines ya llevaban dos semanas de natación libre opté por separar a los dos peces no emparejados, pues los padres se estaban poniendo muy agresivos. Una vez hecho esto decidieron que yo pasaría a ser su enemigo y se dedicaron a atacarme. El macho especialmente quería golpearme, mordiendo y arañando la pared del acuario. Llegamos a un punto en que yo no podía entrar en la cocina sin que el macho arremetiera contra mí, con las agallas totalmente extendidas, intentando expulsarme por todos los medios. Alimentarlos a ellos y a los alevines era ahora un problema, pues cada vez que descubría el acuario, ¡los peces intentaban saltar sobre mí para expulsarme! Así que opté por separar a la pareja a otro acuario donde viven con relativa calma. Los alegres alevines han demostrado ser fáciles de criar, aceptando con gusto toda clase de alimentos comerciales y creciendo rápidamente, espero que para proporcionar a muchos otros aficionados la posibilidad de disfrutar de esta nueva especie en la afición.

Tomocichla asfraci
Una hembra de Tomocichla asfraci cuidando las inusualmente coloreadas crías, en el acuario de Bill Cain. Foto por Bill Cain.

Cita

Cain, William. (abril 25, 2003). "La Cría del Chuco sp.". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 08, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=184&lang=es.