Cichlid Room Companion

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Depredadores poderosos

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Publicado
Ron Coleman,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (13-sept.-2004)

Clasificación: Comportamiento.

" El complicado mecanismo que ha evolucionado en los peces para succionar a sus presas y como la recientemente creada tecnología nos enseña como trabaja, algunas veces no en la forma que habiamos supuesto "

(Este artículo se publicó originalmente en el Cichlid News Magazine Ene-02, se reproduce aquí con permiso del autor, Ron Coleman, y de Aquatic promotions).
Petenia splendida
La enorme boca de Petenia splendida es muy protráctil. Foto por by Ad Konings.

Imagínate la escena de un pequeño pez enfrentado a un cíclido depredador. Películas como "Tiburón" o "Parque Jurásico" nos han preparado (o por lo menos nos dan una idea) para enfrentarnos a una enorme boca con un amenazador juego de dientes. Las mandíbulas de un Tyrannosaurus rex o la sonrisa dentuda de un tiburón blanco son aterradoras, pero como suele ser el caso, el mundo real es mucho más aterrador, particularmente en el caso de nuestro pez y el cíclido depredador. La presa no sólo tiene que vérselas con las mandíbulas y dientes poderosos, pues hay un extra usado por los depredadores acuáticos que las películas rara vez captural: los cíclidos absorben. Esto es, los cíclidos crean una poderosa fuerza de succión al alimentarse, que impulsa a la presa dentro de la boca del depredador antes de que las mandíbulas se cierren.

Los primeros estudios investigaron cuál es el mecanismo que permite a los cíclidos crear esta succión (Liem, 1991). La fuerza primaria que produce la succión es la rápida expansión de la boca. ésta es llevada acabo por la compleja interacción de varios músculos y huesos que conforman las mandíbulas de un cíclido típico, Los humanos tienen un sistema mandibular relativamente simple, con una mandíbula de movimiento vertical. Pero esto no es así en muchos peces, como por ejemplo los cíclidos. Ellos poseen muchos huesos interconectados por diversos músculos que permiten al pez no sólo abrir la boca como nosotros, si no también extender toda la boca hacia adelante a la vez (puedes ver esto si te fijas en un cíclido "bostezando", cosa que hacen de vez en cuando). Esto incrementa de repende el volumen de la cavidad oral creando una fuerza de succión a través de la boca abierta que atrae a todo lo que haya por delante. Otro juego de músculos contrae velozmente la boca, forzando literalmente a la comida a bajar por la garganta del pez.

Los cíclidos realizan una poderosa succión al alimentarse

Si mantienes cíclidos depredadores puedes comprobar por ti mismo cómo sucede esto. dale a tus peces artemia viva y mira qué es lo que pasa. O, alternativamente, si alimentas a tus cíclidos con peces vivos como guppys o peces rojos, el resultado será aún más dramático (personalmente soy bastante reacio a alimentar a mis Crenicichla con peces vivos. A menudo contienen parásitos, sobre todo punto blanco, que pueden infectar a tus peces con facilidad).

Y si alguna vez tienes la desgracia de que se te muera un cíclido, sobre todo si es grande, aprovecha la oportunidad de examinar el complejo de huesos y músculos del área mandibular. Aunque conocemos las líneas generales de este proceso, entender los detalles concretos es más complicado, pues todo el proceso de abrir y cerrar la boca sucede a la velocidad del rayo. Incluso los observadores más cuidadosos no pueden sino aventurar acerca de los que realmente sucede y en qué orden.

Afortunadamente la tecnología nos permite ahora entender de una forma mucho más precisa cómo funcionan las mandíbulas de los cíclidos y cómo varían éstas entre las distintas especies. Los primeros estudios se valieron de la electromiografía. La electromiografía registra los impulsos eléctricos emitidos por los músculos en contracción. Registros cuidadosos de qué músculos están funcionando y cuándo nos permiten reconstruir cómo los distintos elementos de la boca de un cíclido se coordinan para tareas como comer un pequeño pez.

Otra técnica para analizar la alimentación es el empleo de películas de alta velocidad, que registran cientos de fotogramas por segundo. Un investigador puede filmar unos segundos de un cíclido alimentándose, a menudo con una película de rayos X, y después puede echarse un montón de tiempo analizando fotograma a fotograma la película para registrar la posición de cada uno de los huesos de las mandíbulas. Recuerda: 10 segundos a 100 fotogramas por segundo son ¡1000 fotogramas!

Más recientemente el vídeo de gran velocidad ha ayudado mucho a estas investigaciones. La grabación de los cíclidos alimentándose puede ahora descargarse directamente al ordenador y éste puede analizar automáticamente muchos de los parámetros a medir. Los sistemas de vídeo de laboratorio modernos registran unos 500 fotogramas por segundo, proporcionando un tremendo detalle que permite un análisis detallado de lo que pasa.

Los cíclidos usan otras medidas para asegurarse de que una presa potencial no pueda escapar, sobre todo reduciendo la distancia entre su boca y la presa. En algunos casos el método de hacerlo es obvio: el cíclido nada rápidamente hacia su víctima. Pero algunos otros usan métodos más refinados: extienden rápidamente sus mandíbulas hacia la presa. Una especie, Petenia splendida, es particularmente bien conocida por hacer esto. Llamaremos al primer método de acercarse a la presa "alimentación por persecución", y al segundo "alimentación por succión".

Recientemente ha crecido mucho el interés por desentrañar los papeles relativos de la alimentación por persecución y por succión. Peter Wainwright y sus colaboradores de la Universidad de California (Davis) han aprovechado las ventajas de la nueva tecnología de vídeo para examinar la importancia relativa de la carrera y la succión en la alimentación de siete especies de cíclidos. éstas viven en hábitats diversos y aunque todas son en cierto modo depredadoras, se alimentan de forma y de cosas diferentes.

Estas siete especies examinadas son: Petenia splendida, un piscívoro lacustre centroamericano; Cichla ocellaris, un piscívoro sudamericano de enorme boca; Herichthys minckleyi, un pez mayoritariamente herbívoro del norte de México; Astronotus ocellatus, que de vez en cuando se topa con un pez que no le gusta comer; Crenicichla geayi, sudamericano; Heros severus, que suele alimentarse de pequeños invertebrados y plantas; y Cyprichromis leptosoma, un zooplanctívoro pelágico del lago Tanganica.

Cyprichromis sp. 'Leptosoma Jumbo'
Con su boca protráctil Cyprichromis sp. "Leptosoma Jumbo" captura el zooplancton de la columna de agua. Photo by Ad Konings

El equipo de Wainwright grabó a cada una de estas especies alimentándose de artemia adulta y de guppys vivos. Las artemias se mueven mucho, aunque no son muy rápidas, y los guppys son mayores y pueden escapar de un depredador nadando rápidamente.

Los resultados fueron tan sorprendentes como fascinantes. Tuve la fortuna de ver alguno de los vídeos usados en estas pruebas y hay que decir que son, al menos, impresionantes. Sinceramente, me alegro de no ser guppy. Típicamente, a medida que el depredador se acerca al guppy, el tiempo que tiene éste para escapar se reduce mucho. Primero el cíclido abre la boca lentamente, y luego en una fracción de segundo el guppy es literalmente succioando dentro de las mandíbulas abiertas.

Lo sorprendente es que de hecho las distintas especies se diferencian poco en la distancia a la que son capaces de atrapar a una presa. Trabajos previos, tanto teóricos como experimentales, habían sugerido que los peces con una abertura oral más pequeña deberían, a igualdad de tamaños de la boca, crear mayor fuerza de succión. Esto se traduce en que deberían ser capaces de capturar una presa a distancias mayores. Sin embargo Wainwright et al. no encontraron apoyos para esta hipótesis. Los experimentadores han sugerido dos posibles explicaciones para sus resultados: puede que las diferentes especies realmente posean fuerzas de succión distintas y que no las emplearan en este experimento. O, y esta es la explicación que apoyan, el mecanismo que succiona agua por una boca abierta es mucho más complejo de lo que se podría imaginar.

Los procesos biológicos reales están a menudo lejos de los modelos teóricos construidos sobre una hoja de papel. En este caso, sospechan que aunque las distintas especies podrían de hecho ser capaces de producir diferentes fuerzas y velocidades de apertura de la boca, la magnitud relativa de estas diferencias debe de ser pequeña comparada con el límite al que una presa puede ser aspirada con efectividad.

En contraste con la distancia de succión, la distancia de persecución varía mucho según la especie y el tipo de presa. Los distintos peces emplean diferentes estrategias para disminuir la distancia que los separa de su presa antes de atacar. Algunos como Petenia splendida, Cichla ocellaris y Crenicichla geayi nadan rápidamente hacia su presa y proyectan sus mandíbulas. Otros como el Heros severum se acercan lentamente, para después proyectar dramáticamente sus mandíbulas en el ataque final.

Estos resultados muestran lo esencial de realizar experimentos cuidadosos para probar cualquier hipótesis

Wainwright et al. resumen sus ideas como sigue. Mientras que los investigadores anteriores pensaban que la persecución y la succión eran dos partes de un todo, es decir, que un pez usaría mucho de una y poco de la otra o viceversa, no es esto lo que encontraron. Sugieren que ambas especies usan de la persecución, sea nadando hacia su presa y/o extendiendo sus mandíbulas, de forma que éstas estén lo suficientemente cerca para que funcione una fuerza de succión dada relativamente fija.

Estos resultados muestran lo esencial de realizar experimentos cuidadosos para probar cualquier hipótesis, sin importar lo razonable que parezca esa hipótesis. Pienso que es una excelente lección para los aficionados a los cíclidos: las cosas que parecen evidentes en un principio no tienen finalmente por qué afectar (o afectan poco) a un proceso dominado por otros factores. Las observaciones cuidadosas y la capacidad de rechazar nuestra hipótesis preferida en favor de la evidencia son cosas que nos hacen bien a todos.

Cichla ocellaris
Cichla ocellaris es un gran depredador de las aguas sudamericanas. Foto por Ad Konings.

Referencias

  • Liem, K. F.; 1991; Functional morphology. Pp. 129-150 in Cichlid Fishes: Behaviour, Ecology and Evolution (M. H. A. Keenleyside, ed.), Chapman & Hall, New York.
  • Wainwright, E C., L. A. Ferry-Graham, T. B. Waltzek, A. M. Carroll, C. D. Hulsey and J. R. Grubich; 2001; "Evaluating the use of ram and suction during prey capture by cichlid fishes"; J. Experimental Biology 204:3039-3051.

Cita

Coleman, Ron. (septiembre 19, 2003). "Depredadores poderosos". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 08, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=198&lang=es.