Cichlid Room Companion

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El redescubrimiento del Paraneetroplus nebuliferum

Por , 1991. printer
Publicado
Juan Miguel Artigas Azas,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (02-jun.-2003)

Clasificación: Distribución y conservación, Centro y norte -américa.

" Perdido por mas de un siglo, este habitante de las corrientes del río Papaloapan en México ha sido encontrado una vez mas "

Paraneetroplus nebuliferum

Buceando entre los cantos rodados, de repente vi unas flechas verdes delante de mí. Sortearon las rocas y se escabulleron corriente arriba a gran velocidad. Mientras me maravillaba de que unos cíclidos pudieran ser tan rápidos, uno de ellos se detuvo en seco para mirar en derredor unos instantes y después continuar su carrera. El aspecto de estos peces era imponente, y no creo que huyeran de mí, pues ni tan siquiera parecían haberse percatado de mi presencia.

Esto tuvo lugar en abril de 1990, justo a las afueras de la ciudad de Santo Domingo de Ocampo (95° 04' Lon W, 17° 09' Lat N.), en la parte norte del Istmo de Tehuantepec, México. Estaba en el río Dos Caños, un pequeño afluente del San Juan, en la cuenca del Papaloapan, estado mexicano de Veracruz.; unos 45 Km al sur del lago de Catemaco, bien conocido como lugar de brujas.

El agua (pH 8.0, KH 4°, GH 5°) era amarillenta y cálida, alrededor de 28°C. En la zona el río tenía unos diez metros de ancho, hasta veinte en los bancos, aunque las pozas no estaban llenas debido a la moderada pendiente de la zona, que aseguraba un constante fluir de agua. El sustrato estaba cubierto de cantos rodados y había una profundidad de alrededor de un metro, hasta dos en las pozas de fondo lodoso o arenoso.

Pensé que debía tratarse del Paraneetroplus nebuliferum (Günther 1860).

El cíclido que estaba viendo era alguna clase de Paraneetroplus, algo así como la especie equivalente del P. bulleri (Regan, 1905) del Coatzacoalcos en el Papaloapán. Pensés que debía tratarse del P. nebuliferum (Günther 1860), una especie por la que me preguntaban algunos aficionados a los cíclidos centroamericanos, pues sabían que había visitado la zona.

El Paraneetroplus nebuliferum fue originalmente descrito por Günther en 1860, en la página 318 de la publicación de la Sociedad Zoológica de Londres, y fue originalmente situado en el género Chromis. El mismo año el propio Günther lo reclasificó en el género Heros en su Catálogo IV de los peces del museo británico, y 38 años más tarde fue colocado por Jordan y Evermann en el género Cichlasoma. En 1905 Regan creó para él el género Paraneetroplus, considerándolo después una sección de Cichlasoma. Tras muchos años Paraneetroplus volvió a ser un género válido, tras la revisión de Kullander del género Cichlasoma (1983).

La localidad tipo de este pez está establecida en su descripción científica en los arroyos de las tierras bajas al este del Istmo de Tehuantepec, más exactamente en San Juan Evangelista. Esto es un lugar fácil de encontrar, San Juan Evangelista es una pequeña ciudad del estado mexicano de Veracruz a orillas del río del mismo nombre, cerca del sitio en donde yo estaba buceando.

Le hablé de este pez a un pescador local allí en el Dos Caños y me dijo que este pez recibía el nombre de Corrientera, el mismo que recibe el P. bulleri en su hábitat natural. Me dijo que era difícil de pescar, aunque de vez en cuando cogía varios usando una gran red atarraya de nylon tradicional, sin cerrarse en los flancos, lo que representa un problema en estas zonas pedregosas. Me dijo que aunque no tenía mucha carne era sabroso y apreciado en el mercado local.

Habitualmente este pez presenta un tono verde amarillento en los costados, la cabeza amarilla (más alrededor de los ojos) y un tono morado en los opérculos, con una marca negra similar a las que se ven en los Thorichthys. Desde el opérculo parte una banda negra que recorre todo el cuerpo hasta la cola, justo antes de la cual hay una mancha negro bordeada de amarillo bisecado por la línea lateral. El cuerpo sobre esta banda negra es blanco amarillento con un fino brillo púrpura. las aletas, translúcidas, tienen tonos rojos, azules y verdes. Sus extremos están redondeados y la aleta caudal es grande y poderosa, una adaptación a la natación en las corrientes. Hay escamas verdes dispersas a lo largo de la banda negra. Los ojos son amarillos con marcas naranjas y violetas.

Aunque en la descripción científica se cita una talla máxima de 35 cm, el ejemplar más grande que he visto medía unos 25 cm. El número de escamas verdes sobre la banda negra es mayor en los machos más grandes, que también muestran marcas verdes por la cabeza.

En este río encontré al Paraneetroplus nebuliferum co-habitando en compañía de otros tres cíclidos. El Thorichthys maculipinnis, llamado "Chonga" por el pescador local, era abundante en los bancos y otras zonas de poca profundidad, sobre todo sobre fondos arenosos o lodosos. También había, aunque menos, 'Cichlasoma' salvini (Günther, 1862), la "Mojarra pico de gallo", de bello colorido, que también vive en zonas de poca profundidad. Las zonas más profundas están ocupadas por la "Testa colorada", Paratheraps fenestratus (Günther, 1860).

El Paraneetroplus nebuliferum se alimenta de las algas sueltas que crecen sobre los cantos rodados; nada sobre ellos y arranca fragmentos vegetales. La estructura de su boca, dirigida hacia abajo, le ayuda en la tarea, y su fuerza la hace aún más fácil. No compite por el alimento con ningún otro; únicamente el Paratheraps fenestratus incluye a veces las algas en su dieta omnívora, pero prefiere las áreas de menor corriente, donde abundan las algas verdes filamentosas.

En el momento de mi visita, al final de la estación seca, todos los peces estaban criando. Las parejas de Paraneetroplus nebuliferum se encontraban en los rápidos, sobre todo bajo las sombras producidas por los grandes árboles de las orillas. Las hembras nadaban continuamente en círculos cerrados alrededor de sus alevines, hasta doscientos, mientras éstos picoteaban algas de los cantos rodados. Los machos patrullaban algo más lejos de las crías, expulsando a los intrusos. De vez en cuando ambos progenitores permanecen uno al lado del otro sobre los alevines, inmóviles a pesar de la corriente. Al menor signo de peligro los alevines desaparecen entre los huecos que dejan los guijarros y la hembra se escabulle a una cierta distancia, para pasado el peligro volver junto sus alevines y atraerlos sacudiendo vigorosamente las aletas.

Un tributario del río San Juan Evangelista
Un tributario del río San Juan Evangelista. Foto por Juan Miguel Artigas Azas.

El capturar algunos ejemplares no fue tarea fácil, pues estos peces son muy rápidos e inteligentes. Durante un día festivo en el que la gente del pueblo había bajado toda hasta el río a pasar la tarde y los chiquillos pasaban el tiempo jugando y nadando en las pozas, el agua bajaba muy enlodada y los peces no podían ver las redes, por lo que, junto con un amigo, pude capturar tres ejemplares adultos después de arrojar la red cientos de veces, teniendo que desengancharla de entre las piedras al menos una de cada tres veces. Se fue haciendo tarde y regresamos al lugar al día siguiente muy de mañana. El agua estaba más limpia, con una visibilidad de alrededor de tres metros, y las corrienteras eran imposibles de capturar. Así que decidí bucear para coger algunos alevines con una red de mano, lo que resultó ser una buena idea, incluso si las crías de Paraneetroplus nebuliferum no son en absoluto fáciles de coger debido a su costumbre de buscar refugio entre las piedras. A pesar de la dificultad de extender la red con la corriente pude capturar unos cuarenta ejemplares, los suficientes como para llevarlos a casa.

Para trasladar los peces adultos usamos grandes bidones de plástico de cincuenta litros, llenos hasta la mitad, y evitando que el agua se caldee en exceso, lo que resulta fatal para los peces, debido a la falta de oxígeno que se produce. Los alevines los llevábamos en un cubo tapado y los alimentamos con algas. Cambiamos el agua dos veces al día. Un extra es el añadir un tranquilizante químico comercial al agua, que previene el estrés causado por la falta de oxígeno y las peleas entre los peces. Con estos cuidados los peces pudieron sobrevivir a los ocho días de regreso, tras los que las corrienteras llegaron a casa sanas y salvas.

Una vez en casa puse a los Paraneetroplus nebuliferum en cuarentena usando un parasiticida comercial, para prevenir el surgimiento de cualquier tipo de enfermedad que pudiera atacar a los peces estresados. La cuarentena me parece fundamental con todos los peces silvestres. Sin embargo, las corrienteras se adaptaron muy bien y comenzaron a comer vorazmente el mismo día de su llegada.

Puse a los Paraneetroplus nebuliferum en un acuario con una buena corriente de agua y oxigenación, a una temperatura de 28°C, a la que parecieron adaptarse perfectamente, gozando de buen apetito. Puse claro está mucha atención a la calidad del agua y a su composición química, tratando de imitar las condiciones naturales de su lugar de origen.

Querría resaltar la extraordinaria personalidad de estos peces, que no se dejan intimidar fácilmente y que tienen un extraordinario apetito. No tuve problemas para alimentarlos. Aceptaron sin remilgos gambas (camarones) congeladas, carne de pescado, lechuga, espinaca, artemias e insectos acuáticos vivos que cogí cerca de casa. A pesar de la dieta aparentemente herbívora que llevan en libertad, es sorprendente la gran variedad de comida que consumen.

Como en la naturaleza, los peces se mueven constantemente por todo el acuario; les puse algunos recipientes de barro para que pudieran refugiarse. Sin embargo no fue fácil hallarles compañía, pues los Paraneetroplus nebuliferum resultaron ser peces bastante agresivos con cualquier otro cíclido que quisiera mantener con ellos. Así que decidí instalarlos en un acuario de doscientos litros a ellos solos, con dos separadores de forma que cada uno de los tres adultos tuviera su espacio.

Mientras tanto, los alevines estaban comiendo como los adultos, y crecieron rápidamente, alcanzando los tres centímetros en dos meses. Los alimenté con nauplios de artemia y papilla de espinaca, y pronto comenzaron a mostrar la agresividad de los adultos, por lo que los moví a un acuario mayor.

Tras un par de meses comencé a notar una suerte de entendimiento entre dos de los peces adultos. Los puse juntos y los peces mostraron todo el esplendor de su librea nupcial, difícil de ver en las oscuras aguas de su río de origen.

El tono oliváceo del pez se vuelve gris. Las tres bandas centrales de las seis que muestra el pez cuando se le preserva y que aparecen mencionadas en su descripción zoológica se vuelven negras del todo; tienen forma de triángulo con la base hacia abajo y el vértice tocando la línea lateral. Las manchas verdes de los costados se intensifican y hacen muy bonito sobre el fondo negro, pues permanece la banda longitudinal. La parte baja de la cabeza y garganta también se vuelve negra.

Las papilas genitales estaban extendidas a la mañana siguiente y la puesta tuvo lugar sobre la grava; la hembra puso cerca de doscientos huevos amarillentos de unos tres milímetros que fueron fertilizados por el macho. A lo largo de las dos horas que duró la puesta los peces nadaron en círculos sobre el lugar de puesta. Sin embargo tras un momento los peces se comieron los huevos, y tuve que poner el divisor de nuevo para evitar que los peces peleasen. Esto suele ocurrir entre los Heroini, debido a que el macho quiere seguir desovando y la hembra no alberga más huevos.

Tuvieron que pasar dos semanas de alimentación frecuente para que la pareja estuviese lista para desovar nuevamente. Así que retiré la división y en esta ocasión la pareja eligió el interior de la maceta de cerámica para su desove, un comportamiento que encontré mas en acuerdo con lo que me imagino será el comportamiento en su ambiente natural, en donde quizá desoven en nidos entre las rocas para evitar que la fuerte corriente los arrastre. Este segundo desove no funcionó una vez mas, pues los huevecillos habían sido devorados nuevamente a la siguiente mañana, así que la división tuvo que ser colocada una vez mas.

Desde entonces no ha tenido lugar ninguna puesta más, pero confío en que la haya pronto. esta vez espero que los padres muestren mejores disposiciones, o tendré que retirar a los padres para conseguir tener alevines.

Año tras año se descubren o re-descubren nuevas especies de cíclidos, los peces centroamericanos son cada vez más populares y muchos como el Paraneetroplus nebuliferum, de gran belleza y personalidad, es de esperar que acaben siendo de los favoritos en no mucho tiempo. La biología y el hábitat natural de estos peces está despertando curiosidad, y es de esperar que muchos ahora raros como el Paraneetroplus nebuliferum acaben siendo especies ampliamente mantenidas.

Cita

Artigas Azas, Juan Miguel. (mayo 27, 1996). "El redescubrimiento del Paraneetroplus nebuliferum". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 05, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=2&lang=es.