Cichlid Room Companion

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Cambio Abrupto vs Gradualidad Moderada en una Zona de Transición: De Herichthys cyanoguttatus a H. carpintis (Buscando al Eslabón Perdido)

Por , 2005. printer
Publicado
Mauricio de la Maza Benignos, 1999

Traductor: Mauricio de la Maza Benignos (13-ago.-2005)

Clasificación: Distribución y conservación.

" Las cuencas del Rio Bravo y del Soto la Marina en el noreste de México soportan dos distintas pero cercanamente relacionadas especies de cíclidos, llamadas Herichthys cyanoguttatus y Herichthys carpintis. La distancia entre los afluentes norte y sur de estas cuencas no es de mas de 5 km, y sin embargo un pequeño accidente orográfico se ecnuentra entre ellas. Esdte artículo explora como es el cambio en apariencia entre las dos especies, ¿Existe un cambio abrupto o gradual ente ellas? Que tanto han radiado en terminos evolutivos? "

Border between Nuevo León and Tamaulipas
State limit between Nuevo León and Tamaulipas. Photo by Marco Arroyo.

Era sábado, 6:30 AM. y ya estaba alimentando gasolina a la mulita, una camioneta Nissan de carga que cuando no se encuentra trabajando, hace las veces de un "todo terreno" en mis expediciones a través del país. Las atarrayas, redes de mano, visores, y tubos de respiración, etc. listos para recoger a mi amigo Marco Arroyo, y partir rumbo al Sur desde Monterrey, en nuestra empresa a través de dos de las principales cuencas del noreste mexicano: La del Conchos o San Fernando, y la del Soto La Marina en sus partes y tributarios más occidentales.

Nuestros objetivos eran: (1) verificar la autenticidad de algunos reportes - incluidos algunos más bien antiguos y uno reciente mío - de la presencia de Herichthys cyanoguttatus en la cuenca del Río Soto La Marina, y (2) determinar la distribución más occidental del H. cyanoguttatus de puntos alineados horizontales y grandes que apareció en el foro del "Cichlid Room Companion", identificado por Juan Miguel Artigas Azas como "el Herichtys cyanogutattus del Río Conchos (San Fernando)... Su principal característica, las hileras horizontales de puntos grandes (más grandes que en el H. cyanoguttatus del Río Bravo." (CRC, Cichlid Room Companion Forum, Central American Cichlids, Herichthys cyanoguttatus, July, 12th, 2005).

Conforme partimos hacia el sur por la Carretera Nacional 85, Marco y yo comenzamos a observar que los ríos y los arroyos habitualmente secos de la cuenca del Río San Juan (justo al norte de la del San Fernando), llevaban aguas lodosas (remanente del huracán Emily) que bajaban de la Sierra Madre por cuya base manejábamos. A pesar de ello, nos la ingeniamos para mantener el buen ánimo, y continuar.

La primera parada, lindero estatal entre Tamaulipas y Nuevo León

Ya sobre la marcha, fuimos gratificados con la presencia de aguas más claras (aunque aún algo turbias) bajando de las montañas, altas, orgullosas y verdes pertenecientes a la Sierra Madre, y que contrastan con el paisaje semiárido del Sur de Nuevo León, roto por las huertas irrigadas del cinturón cítrico del noreste mexicano.

Estábamos en el municipio de Montemorelos, mundialmente conocido por sus naranjas dulces y jugosas irrigadas con las aguas de la alta cuenca del Río San Fernando. Los ríos estaban todavía crecidos, pero las aguas ya habían clareado en dichas latitudes.

Dado que el itinerario estaba justo, Marco y yo decidimos avanzar hasta el punto donde los estados de Nuevo León y Tamaulipas son divididos por lo que los mapas muestran como un arroyo intermitente, pero que en realidad siempre lleva suficiente agua como para sostener a una población pequeña pero interesante de cíclidos durante todo el año en algunas de sus pozas.

Límite estatal entre Nuevo León y Tamaulipas

Arroyo en el lindero entre Nuevo León y Tamaulipas
Arroyo en el lindero entre Nuevo León y Tamaulipas. Cuenca del San Fernando, Conchos, habitat de Herichthys cyanogutattus. Foto por Marco Arroyo.

Este sitio en particular era central a nuestros objetivos ya que: (1) es el tributario secundario más sureño de la cuenca alta del Río San Fernando (Conchos) dentro del rango de altitud adecuado para cíclidos. (2) Se encuentra tan sólo 5 km (cinco minutos manejando) al norte del Río Magueyes que es el afluente primario más norteño de la cuenca del Río Soto La Marina. (3) Mientras que las cuencas del San Fernando y del Soto La Marina están separadas por accidentes orográficos como son la Sierra de San Carlos y la Sierra Chiquita, la topografía del estrecho de 5 km que pertenece a la Sierra Chiquita en ese punto es casi imperceptible al visitante.

Un Herichthys cyanoguttatus de puntos grandes y horizontales habita la cuenca del Río San Fernando, Conchos.

Por lo anterior, Marco y yo decidimos estacionar la camioneta, bajar por la cañada y explorar un poco en ambas direcciones del arroyo, en los alrededores del puente que lo cruza. Las aguas habitualmente transparentes se encontraban aún algo turbias. La corriente estaba algo más fuerte que de costumbre, había depositada arena en las partes más profundas, y la corriente había escarbado en las secciones más bajas. La vegetación en ambos lados yacía acostada, prueba de las crecidas recientes, y algún que otro molly (Poecilia mexicana) pequeño era la única señal visible de vida animal.

En ese punto, decidimos ir por las redes, y hacer un último recorrido río arriba. Mientras batallábamos contra la corriente del riachuelo normalmente tranquilo, observamos un remanso. Caminamos hacia este, y al entrar, un cardumen de cíclidos Hericthys nadó rápidamente a cubierta bajo la cueva invadida de raíces que las inundaciones recientes habían formado. Inmediatamente tomamos las redes de mano, y pasamos la siguiente hora y media sin éxito tratando de atrapar a uno o dos de nuestros evasivos amigos.

¡Intentamos de todo! En ese momento decidimos que era hora de enturbiar las aguas, apostarlo todo y probar suerte bajo el riesgo de eliminar la poca visibilidad restante en la poza. Comenzamos a lanzar tiros ciegos de atarraya. Cinco lanzamientos, y un resbalón que me sentó en el suelo rocoso buscando mis lentes. Y ahí los teníamos: Una pareja en coloración temprana de cría con puntos grandes y horizontales del tipo que se había mostrado en el foro del CRC.

La primera conclusión del día: Un cíclido de Texas de puntos grandes y horizontales, Herichthys cyanoguttatus, similar al reportado por Artigas en el Conchos bajo (Artigas, Juan Miguel, comunicación personal) también se puede localizar en el afluente más occidental cuenca arriba. De ahí que podemos hipotizar razonablemente que tal cíclido habita toda la cuenca. Una excelente excusa para investigar, y realizar otro viaje.

En ese momento Marco decidió que se quedaría con los peces para intentar reproducirlos. Así que, tras embolsarlos y colocarlos en una hielera nos retiramos a nuestro siguiente destino: El Río Magueyes (tributario del Río Pilón, que no debe confundirse con el Río El Pilón de la cuenca del San Juan), y que es el tributario principal más norteño de la parte alta de la cuenca del Río Soto La Marina, y hogar del la serpiente viperina Cantil Tamaulipeco Agkistrodon taylori, evasiva, misteriosa y rara vez vista.

El Río Magueyes, territorio de Herichthys carpintis teporatus

Rio Magueyes, Soto la Marina
Rio Magueyes, Soto la Marina; hábitat de Herichthys carpintis. Foto por Marco Arroyo.

Una vez más decidimos bajar por un camino de terracería parcialmente destruido, estacionar a la mulita y bajar redes en mano por el banco lodoso al Río Magueyes, esta vez con aguas cristalinas, azules y hermosas. Pronto nos dimos cuenta de que el río aquí también había crecido ya que nuestros pies se hundían en el lodo hasta los tobillos. Así, Marco perdió una chancla, y tocó suelo, igualando el marcador uno a uno en cuanto a caídas. También, no me queda claro si me atraen las serpientes, o yo les atraigo a ellas, o tal vez se debió a las recientes inundaciones aunadas al calor y la humedad, pero, a partir de ese momento, la presencia de dichas criaturas nos acompañó por el resto del viaje, en ocasiones distrayendo mi atención de los cíclidos, y creando un estado de ansiedad en Marco, quién, en sus propias palabras "no es precisamente un amante de los reptiles".

Marco estaba sorprendido por el cambio tan abrupto en términos de especies de una locación a la otra. Apenas y habíamos dejado 5 kilómetros atrás.

En vista de las dificultades potenciales para llegar al río, decidimos llevar sólo el equipo indispensable (atarrayas, bolsas y ligas). Fue fácil capturar algunos ejemplares, así que tomamos muestras: claramente Herichthys carpintis. Vimos algunas parejas en librea de cría, más no vimos crías. Asumimos que las inundaciones las habrían arrastrado consigo. Como se esperaba, no hubo descubrimientos extraordinarios. Marco estaba sorprendido por el cambio tan abrupto en término de especies de una locación a la otra. Apenas habíamos dejado 5 kilómetros atrás.

Después de menos de una hora, nos las ingeniamos para regresar con una cubeta llena de agua para enjuagarnos los pies del lodo. Empacamos el equipo incluyendo tres ejemplares de H. carpintis y partimos hacia nuestro siguiente destino: Barretal, el sitio donde yo había recolectado y liberado el año anterior algunos ejemplares de lo que pensé eran H. cyanoguttatus jóvenes.

El Barretal

Rio Barretal
Herichthys carpintis (izquierda), Fundulus grandis (Gulf killifish) (derecha) del Rio Barretal, Soto la Marina. Fotos por Marco Arroyo.

Barretal es un pueblo pequeño atravesado por la carretera principal, e irrigado por el Río San Antonio. Este se forma a partir de tributarios menores que incluyen al Río Purificación que nace en el Valle de Aramberri, en las tierras altas del estado vecino de Nuevo León (Cuenca del Soto La Marina). El río de tamaño moderado baja modestamente la mayor parte del año dentro de un lecho más bien ancho. Ello significa que dicho río puede crecer grande durante la estación lluviosa. En ese momento, el río estaba algo crecido, contenía agua clara y una corriente fuerte que dificultaba la natación y el uso del tubo de respiración.

Por lo anterior, decidimos una vez más lanzar la atarraya un rato y esperar resultados. Algunos de los peces recolectados fueron: Poecilia mexicana limantouri (Topote o Molly mexicano); Poecilia formosa (Molly amazona); Gambusia sp. Y Fundulus grandis (Gulf Killifish o Sardinilla del Pánuco). En cuanto a cíclidos, la introducida Oreochromis sp. y Herichthys carpintis. No se recolectó ni se vio H. cyanoguttatus ni nada que se le pareciera.

Río Corona

En el Río Corona recolectamos y observamos algunos de los ejemplares más hermosos de H. carpintis del alto Soto La Marina.

Nuestra siguiente parada fue el Río Corona. El Corona es el tributario más sureño del alto Soto La Marina. Aquí recolectamos y observamos algunos de los ejemplares más hermosos de Herichthys carpintis del alto Soto la Marina. Es en este punto que el año anterior había recolectado un macho alfa de magníficos colores, pero que desafortunadamente no llegó a casa. A diferencia de los ríos anteriores, el Corona es un río cubierto y sombreado. Tiene vegetación y una corriente más bien lenta así como algunas áreas coloreadas con taninos, y un fondo arenoso rico en materia orgánica proveniente de las hojas que caen de los árboles circundantes.

IEs aquí que pudimos recolectar algunos especimenes juveniles de coloración extraordinaria, como se esperaba, junto con algunos mollies, gambusias, el común Astyanax mexicanus y algunos ejemplares muy coloridos del localmente abundante crustáceo Procambarus clarkii.

Rio Corona
Herichthys carpintis del Rio Corona, Soto la Marina. Fotos por Marco Arroyo.

El Río Sin Nombre (¿Josefina?)

A las 5:00 PM. Nos encontrábamos de regreso en la camioneta, empacado y listos para partir a nuestro destino final. Un río cuyo nombre nadie parece conocer, tributario del mismo San Antonio que atraviesa Barretal, en la cuenca del Soto La Marina.

En El Tomaseño, viramos a la izquierda, cruzamos el pueblo de Hidalgo, y entramos en un micro-clima con un ecosistema "tropical" que recuerda a Veracruz y Tabasco más que las tierras áridas del Noreste mexicano. Aquí, al pie de la Sierra Madre, se pueden observar plantas de papaya silvestre, así como plátanos creciendo en el patio trasero de algunas chozas de adobe con techo de heno. En los cielos se observa altaneando ocasionalmente algún halcón peregrino (Falco peregrinus), o alguna águila pescadora (Pandion haliaetus) cazando, buscando peces entre el laberinto de canales de irrigación que rompen el terreno en fragmentos como un rompecabezas.

Aquí se observa ocasionalmente al platy cola de espada (Xiphophorus xiphidum) gregario, nadando en algunos canales densamente vegetados que nacen en los manantiales de agua fría que forman el Soto La Marina.

A las 6:30 llegamos al río que atraviesa al Ejido La Independencia. Aquí nadie sabía el nombre del río, y algunos lugareños nos informaron que el río no tenía nombre. Un niño fue quién nos dijo que el río se llama "Josefina" en honor (según el) a la Señora más anciana del pueblo que vive a un costado del río, y que ahuyenta a los niños que van a nadar. Desafortunadamente, estos tienen que pasar por su patio traser.

Fue en este río que Marco y yo nos asombramos por el gran número de cíclidos en librea de reproducción persiguiéndose en una poza clara y poco profunda (de alrededor de 50 metros de largo por 15 metros de ancho y 1 metro de onda) formada por piedras atravesadas y apiladas por el hombre. Algunos peces deban la impresión de ser distintos a los que habíamos recolectado en los ríos anteriores. Decidimos arrojar de inmediato la atarraya.

Rio Josefina
Ensalada de puntos de Herichthys carpintis de Río Josefina(?), Soto la Marina. Fotos por Marco Arroyo.

Descubrimientos de última hora

El primer lanzamiento captó nuestra atención. Había tantos cíclidos que era imposible no sacar la red sin al menos tres especimenes. Mientras yo liberaba los peces de la red, Marco los recogía y colocaba en la cubeta airada con piedra (con una bomba de pilas). Me encontraba concentrado desatorando una Poecilia mexicana cuando escuché a Marco decir: "es cyanoguttatum!!!"

Inmediatamente dejé de hacer lo que estaba haciendo, y miré hacia abajo a ver al pez. Habíamos capturado un Herichthys gris, sin puntos, y uno de puntos horizontales alineados que nos recordó a los H. cyanoguttatus de la cuenca del Conchos. Tomamos fotografías, decidimos no generar conclusiones y continuar recolectando.

Conforme avanzamos, y recolectamos una muestra mayor (20 +) se volvió evidente que esta población era extremadamente variable en comparación a lo que se había visto en los ríos anteriores. (a) En términos de coloración base, iba de un verde sólido a gris. (b) En término de puntos iba de casi sin puntos, a puntos abundantes. (c) En términos del color de los puntos iba de verde-aqua a azul cielo. (d) en términos de alineación iba de alineación horizontal a un patrón azaroso. (e) En términos de forma de los puntos iba de escamosa a circular. (f) en términos de forma del cuerpo, los machos iban de la forma típica Herichthys carpintis con joroba nucal a una forma moderada, menos jorobada de H. cyanoguttatus.

Se hacía tarde, y el sol comenzaba a ocultarse tras las montañas. Teníamos menos de una hora para nadar, embolsar a los peces, empacar y partir de regreso a Monterrey.

Vimos: Dionda sp. algunos Xiphophorus xiphidium hermosos, Poecilia mexicana limantouri y Astyanax mexicanus. Un pescador llevaba Ictalurus sp. y Micropterus salmoides. A las 9:00 P.M., decidimos partir de regreso. A las 3:00 AM. estábamos de vuelta en casa de Marco instalando al último pez en su bonito cuarto de peces.

Un análisis más a fondo

Al día siguiente, Marco y yo nos vimos en su casa. Un análisis más a fondo y una mejor luz nos reveló que los ejemplares del Ejido Independencia (último sitio de recolección) eran claramente Herichthys carpintis, con un alto grado de variabilidad en cuanto a color y forma. Alrededor del 10 por ciento presentaba una fase sólida que los hace similares a su vecino norteño H. cyanoguttatus a tal grado que, si dichos ejemplares hubiesen sido recolectados en una localidad de H. cyanoguttatus, hubieran pasado como tal. ¡Con razón algunos recolectores, incluyéndome, han sido engañados!!!

¿Es esto prueba del rompimiento evolutivo que sucedió en la zona después de la última glaciación que dividió a un cíclido ancestral y pseudo-extinto en el H. cyanoguttatus moderno y H. carpintis? ¿O es posible que una población de H. cyanoguttatus haya sido recientemente introducida en el área como forraje para lobina en los lagos artificiales río arriba y alrededor, y que dicha población hibridó con los H. carpintis nativos? ¿O, es posible que del Villar (1970) está en lo correcto cuando considera ambas poblaciones una misma especie con tres sub-especies distintas: Herichthys cyanoguttatus cyanoguttatus, H. cyanoguttatus teporatus y H. cyanoguttatus carpintis??

Conclusiones

  1. En términos de color parece haber dos fases dominantes con puntos bien marcados de Herichthys carpintis (teporatus) en la cuenca alta del Soto La Marina, y una fase casi sólida menos común que fácilmente puede ser confundida con H. cyanoguttatus en algunos sectores del Río San Antonio (incluyendo Barretal)
  2. .
  3. Mientras que el cambio en término de especies de la cuenca del San Fernando a la cuenca del Soto La Marina está bien marcado y es abrupto, parece existir un cambio gradual, pero bien marcado en apariencia general, color, patrones (marcas) y forma entre poblaciones de la norteña sub-cuenca del San Juan que drena al Río Bravo, la cuenca del San Fernando/Conchos que drena directo al Golfo de México (en la boca del Río Bravo), y la cuenca del Soto La Marina que drena directamente hacia el mar. Lo anterior contrasta con los cambios más sutiles que aparecen en la porción norte de la cuenca del Río Bravo en H. cyanoguttatus.
  4. Herichthys cyanoguttatus y H. carpintis no viven simpatricamente en la cuenca del rio Soto La Marina.
  5. H. cyanoguttatus y H. carpintis no habitan simpátricamente en la cuenca del Soto La Marina. Sin embargo, algunos miembros localizados de la población del Soto La Marina se asemejan al H. cyanoguttatus de la cuenca del San fernando. Dado que se observaron parejas mixtas con fases sólidas y punteadas, es claro que ambas fases se cruzan entre sí y por tanto se concluye que:
    1. a. Si dicha variabilidad refleja la reciente introducción de H. cyanoguttatus en la cuenca, tales genes están siendo rápidamente absorbidos por la población principal y el fenotipo "cyanoguttatus" deberá desaparecer con el tiempo.
    2. b. Por otro lado, dicha variabilidad podría reflejar el tremendo potencial genético característico de los cíclidos, y la consecuente capacidad de adaptación y cambio que ha permitido a Herichthys radiar y dominar en el Neo-ártico Noreste mexicano.

Referencias

Cita

de la Maza Benignos, Mauricio. (agosto 03, 2005). "Cambio Abrupto vs Gradualidad Moderada en una Zona de Transición: De Herichthys cyanoguttatus a H. carpintis (Buscando al Eslabón Perdido)". Cichlid Room Companion. Consultado en diciembre 09, 2019, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=357&lang=es.