Cichlid Room Companion

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El cíclido joya enano, Hemichromis thomasi (Boulenger, 1915)

Por , 1997. printer
Publicado
Paul V Loiselle, 2004

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (26-dic.-2002)

Clasificación: Detalles de la especie, África.

Hemichromis thomasi
Un macho de Hemichromis thomasi. La profusión de puntos azul metálico que caracterizan al diseño del cíclido joya enano recuerdan más a los cíclidos enanos neotropicales que a los africanos. Foto por Paul V. Loiselle.
(Este artículo se publicó originalmente en Freshwater and Marine Aquarium Magazine, Feb 1983; pp. 14-18, 85-92. Se reproduce aquí con el permiso del autor, Dr. Paul V. Loiselle.)
(Editor note: Desde que el Dr. Loiselle escribio este artículo, la especie en cuestión a sido re-clasificada al género Anomalochromis, monotípico, 1998).

La afición a los peces tropicales, mucho más que cualquier otra, se caracteriza por un flujo constante. Algunos cambios son esencialmente lineales, sobre todo en lo que se refiere al equipo del acuario, a la alimentación y a los medicamentos. Otros son menos predecibles. Tenemos por ejemplo que el número de especies disponibles para los aficionados se ha incrementado mucho desde principios de siglo XX. Pero ni con la mejor voluntad se puede definir esto como cambio lineal. Las dos guerras mundiales vieron cómo muchas especies desaparecían de la afición, mientras que aparecían novedades provenientes de los nuevos lugares de recolección. El debut explosivo de los cíclidos del Malawi a mediados de los 1960 ejemplifica este fenómeno de crecimiento puntual del número de especies disponibles. Finalmente, otros cambios son tan impredecibles como los que mueven las tendencias musicales o de alta costura, y entre estos entran los cambios de popularidad entre las especies de peces.

Hembra de Hemichromis thomasi
La marca central y las bandas corporales solo se insinúan en esta hembra adulta de Hemichromis thomasi. Esta especie no se caracteriza por el dimorfismo sexual en la coloración. Las hembras de algunas poblaciones tienen más puntos rojos en la región pectoral que los machos, pero suele ser vano intentar hallar una correspondencia entre el color y el sexo de los peces jóvenes. Foto por Paul V. Loiselle.

El alza y la caída de una especie dada sigue siendo algo que me fascina. En ocasiones se pueden proponer hipótesis razonables para explicar la buena o mala fortuna de un pez o grupo de peces en concreto. La virtual desaparición de Gambusia affinis del conjunto de peces de acuario se debe casi con certeza a la aparición de otros poecílidos más coloreados y menos agresivos a disposición de los aficionados a los vivíparos. La popularidad actual de los mayores cíclidos neotropicales se probablemente sea debida a la aparición del uso de la silicona en la construcción de acuarios allá por los comienzos de los 60. Esto permitió construir los grandes acuarios requeridos por estos peces, y de esta forma posibilitó el que gran número de aficionados los pudieran mantener. Sin embargo, en muchos casos, la lógica no sirve para explicar el por qué una especie aparentemente bien establecida cae en desgracia a favor de otro recién llegado que pasará a extenderse por todas partes. La caída de Hemichromis thomasi ante el auge de otros cíclidos africanos es un buen ejemplo de ello.

El Hemichromis thomasi hizo su debut científico en 1915. El autor de su descripción, el afamado ictiólogo G. A. Boulenger, originalmente situó a este pequeño cíclido en el género Paratilapia, que por aquel entonces agrupaba a un extremadamente heterogéneo grupo de cícidos africanos con pocas cosas en común salvo las similitudes en los dientes y en el reducido número de radios de la aleta anal. El género Paratilapia fue críticamente reexaminado por el sucesor de Boulenger en el Museo Británico, C. Tate Regan. Su revisión se basó en el estudio de características osteológicas obviadas por sus predecesores. Su revisión de los cíclidos africanos no solo corrigió muchos errores cometidos en el emplazamiento genérico de muchos peces, si no que contribuyó a un conocimiento más científico de las características de estos peces. Regan (1922) restringió el género Paratilapia a una única especie, P. polleni, endémica de Madagascar. Las otras especies fueron redistribuidas en otros géneros; Paratilapia thomasi pasó a ser Pelmatochromis thomasi. La idea de Regan de las relaciones entre estas especies permaneció invariable hasta que Daget (1962), basándose en características dentales, lo movió al género Haplochromis. En su revisión del género Pelmatochromis, Thys (1968a) también decidió que el P. thomasi estaba mal clasificado. Propuso situarlo en un género aparte, que por las características del pez vendría a ser Hemichromis.

Estando bastante de acuerdo con las disposiciones preliminares de Thys, resolví incluir al P. thomasi en la revisión del género Hemichromis que llevé a cabo al volver de mi tarea en los servicios del Cuerpo de Paz en áfrica occidental en 1971. Encontré que P. thomasi poseía el distintivo diseño en arco gótico de las escamas (figura 3), originalmente descrito en el género Hemichromis (Trewavas, 1973). Este patrón distintivo sólo se conoce en los cíclidos de la tribu de los Hemichromini, que incluye a los géneros Hemichromis y Thysia. Mientras que algunos elementos de la coloración del P. thomasi recordaban a los de Thysia, los dos peces se diferencian en la conformación de los rastrillos branquiales, en el diseño del dimorfismo sexual y en algunos aspectos reproductivos. Considerando estos tres aspectos, junto con la anatomía de la región faríngea y los detalles generales de coloración, el P. thomasi parecía concordar con los peces del grupo de especies de H. bimaculatus; esto es, entre los Hemichomis.

Arquitectura de la escama Cicloide entre los cíclidos Africanos
Figura 3: He aquí los dos diseños de escamas cicloideas encontradas entre los cíclidos africanos. Sólo los géneros Hemichromis y Thysia presentan el diseño en arco gótico (a). Dibujo por Paul V. Loiselle.

El único obstáculo que parecía haber impedido a trabajos anteriores el clasificar al P. thomasi entre los Hemichromini era la forma de los dientes mandibulares. La dentición oral de los Hemichromis es por completo unicúspide, mientras que en P. thomasi los dientes de la hilera más externa han sido tradicionalmente descritos como bicúspides, aunque trabajos más recientes sugieren que en realidad son espatulados. Adicionalmente, tal y como se describió en un principio a los Hemichromis (Peters, 1858) y como posteriormente se ha venido aceptando (Gill, 1862; Boulenger, 1915; Regan, 1922), éstos se caracterizan por una dentición bucal muy simple, compuesta por una hilera externa de dientes y otra más interna incompleta. Tanto en P. thomasi como en P. cerasogaster, otro Pelmatochromis en el que se observan características de Hemichromini (Thys, 1968a), la dentición comprende de tres a cinco hileras de dientes en cada arcada.

Durante el trascurso de mi investigación, descubrí que el grupo de especies de H. bimaculatus se caracterizaba por una variación intraespecífica en lo referente al patrón de dentición mayor de la supuesta. Descubrí individuos de varias especies con la línea interna de dientes completa o incluso con la línea completa de un lado de la arcada e inexistente en el otro (Loiselle, 1979a). Y por si esto no basta para plasmar la plasticidad de este carácter, también encontré que el número de hileras de dientes de P. cerasogaster se incrementaba con la edad. Con el patrón de la dentición oral eliminado como rasgo invariable de los Hemichromis, nada impedía incluir a P. cerasogaster entre ellos, y solo la aberrante morfología dental de P. thomasi seguía distinguiéndolo de las otras especies del género.

En los comienzos de la sistemática de los cíclidos, esto habría sido motivo suficiente como para crear un nuevo género sólo para él. Preferí no crear un nuevo género monotípico de cíclidos porque estos peces se caracterizan por un amplio rango de variaciones en la dentición oral. Me basé en lo observado en otros grupos de peces, sobre todo en Tilapia (Thys, 1968a,b), Labidochromis (Oliver, 197-13) y Gephyrochromis (Fryer, 1957). De ahí mi decisión de incluir al P. thomasi entre los Hemichromis (Loiselle, 1974), un cambio que de hecho solo llegó a usarse en la literatura acuariófila (Wilson & Loiselle, 1979; Loiselle, 1980). A la vista tanto de su emplazamiento genérico como de los rasgos principales de su colorido, parece claro que el cíclido joya enano es realmente el miembro más pequeño de la tribu de los Hemichromis.

Con la localidad tipo en Sierra Leona, realmente el Hemichromis thomasi vive desde Guinea Ecuatorial (Daget, 1962) hasta Liberia (Schultz, 1942), aunque los límites oriental y occidental de su distribución aún deben ser esclarecidos. Esto aclara sin duda el porqué que este pequeño cíclido tardara tanto en establecerse en el acuarismo en un comienzo. Aunque contienen muchas especies de potencial valor acuarístico, los espesos bosques de Guinea nunca han sido un foco principal de exportación de peces de acuario. La gran cantidad de killis de esa región fueron llegando poco a poco a la afición, a pesar de los esfuerzos de los devotos aficionados europeos que se pasaron sus vacaciones buscándolos y trayéndoselos para alegrar la vida a sus compañeros menos afortunados. A veces, aunque con mucha menor frecuencia de la que me gustaría, estos buscadores de killis se traían al volver también otros tipos de peces. Creo que fue debido a los esfuerzos de un aficionado como estos, Erhard Roloff, de Karlsruhe (Alemania) que el Hemichromis thomasi comenzó a estar disponible para los aficionado europeos. Los peces que en la actualidad abastecen al mercado acuariófilo descienden del grupo de cría que Roloff se trajo del distrito de Kenema, Sierra Leona, en 1962. Sé de al menos otra importación de esta especie desde Liberia (G. Eckstein, com. pers), aunque en el momento de escribir estas líneas no me consta que estos peces hayan sido criados.

Macho de Thysia ansorgii
La serie de marcas negras en los costados de este macho de Thysia ansorgii recuerdan al colorido observado en los A. thomasi reproductores. Sin embargo, este elemento de la coloración está siempre presente en Thysia, contrariamente a lo que sucede en el cíclido joya enano. Foto por Paul V. Loiselle.
Hembra de Thysia ansorgii
Las diferencias de tamaño, aletas y color entre esta hembra de T. ansorgii y el macho de arriba son otro rasgo diferenciador entre este cíclido que desova en cuevas y el cíclido joya enano, isomórico y que cría en espacios abiertos. Foto por Paul V. Loiselle.

Al Hemichromis thomasi se le encuentra por regla general en pequeños arroyos que fluyen bajo la selva tropical virgen. Estos hábitats del áfrica occidental son muy similares químicamente a las "aguas negras" sudamericanas. La mayor parte de los peces indígenas de esta aguas blandas y ácidas requieren estas condiciones para sobrevivir y criar. Aunque el cíclido joya enano es una agradable excepción, pues se desenvuelve en aguas con un pH de entre 5.5 y 7.8, y soporta durezas de hasta 15° de GH. De hecho esta especie parece crecer mejor en aguas moderadamente básicas y duras. Como todos los cíclidos enanos, el Hemichromis thomasi es muy intolerante respecto a los residuos metabólicos. La mayor parte de los problemas que se le presentan a los aficionados con esta especie se derivan de un fallo en el ciclo del nitrógeno. Tanto un régimen de cambios de agua frecuentes como tratamientos químicos contra los nitratos bastan para asegurarle la salud al Hemichromis thomasi. Aunque no es un pez de aguas rápidas, el cíclido joya enano es sensible a las bajas cantidades de oxígeno disuelto, de forma que apreciará algo de movimiento en el agua. Un filtro externo potente adecuado al tamaño del acuario y, tal vez, un aireador, son suficientes par cubrir ambas necesidades del pez. El Hemichromis thomasi puede ser mantenido en aguas de 20° a 30° C, pero vive mejor en los límites superiores del rango.

Los Hemichromis en general son micropredadores con tendencias más o menos piscívoras. El cíclido joya enano representa el extremo del "menos". En un concurso para determinar cuál es el piscívoro más inepto de la familia Cichlidae, el Hemichromis thomasi moriría de hambre el primero junto con Laetacara curviceps, Dicrossus filamentosus y Tanganicodus irsacae. Según mis propias observaciones, esta especie puede morir de hambre en un acuario lleno de guppies. En la naturaleza el cíclido joya enano se alimenta de larvas de insectos, pequeños crustáceos e insectos terrestres ahogados. En cautividad, además de la comida viva, también acepta la congelada o desecada. Para su tamaño esta especie resulta ser apasionadamente glotona, por lo que es mejor alimentarla moderadamente dos o tres veces al día. Tanto el color de fondo rosado como las marcas rojas de los opérculos se verán intensificados con la dieta adecuada. La inclusión en la dieta de alimentos potenciadores del color es suficiente para mantener estas marcas rojas con la intensidad estética apropiada.

Al contrario que sus parientes mayores, el cíclido joya enano no destroza las plantas. Incluso durante los periodos de actividad sexual esta especie convivirá pacíficamente con la vegetación. Esto le ha valido al Hemichromis thomasi una favorable reputación en Europa, donde los acuarios tipo holandés son muy apreciados. De hecho el Hemichromis thomasi prospera mejor en acuarios bien provistos de refugios. Tanto las plantas enraizadas como una combinación de materiales inanimados y plantas flotantes sirven para esta tarea. Los Hill-Kordan's Eco-LogsTM (N. del T. Marca de troncos para acuario) parecen muy adecuados para esta especie. Los peces suelen manifestar su amor por estos decorados eligiéndolos como sustrato de puesta.

Hemichromis guttatus
Los principales rasgos de color de esta hembra de Hemichromis guttatus son los mismos que los de A. thomasi. Como otros representantes del complejo de especies H. bimaculatus, el pez joya común crece más y tiene un patrón de dentición más simple que su pariente, sin mencionar su predisposición a la batalla. Foto por Paul V. Loiselle.
Barbus evretti
Los grandes ciprínidos como Puntius everetti, el barbo payaso, son demasiado activos como para ser un buen pez escuela para Hemichromis thomasi, aunque cumplen bien esta función con cíclidos menos tímidos. Foto por Paul V. Loiselle.
Trichogaster leeri
Los peces laberinto menos agresivos, como este gurami perla, son excelentes compañeros para el A. thomasi. Peces como este Trichogaster leeri, pacíficos y con preferencia por las capas superficiales del acuario, no suelen tener enfrentamientos con sus compañeros de la parte baja. Foto por Paul V. Loiselle.

Cuando no está en época de cría, el Hemichromis thomasi es completamente inocuo para los demás peces. Es una especie moderadamente social que prospera mejor en pequeños grupos, preferiblemente con igual número de individuos de cada sexo. Como la mayor parte de los cíclidos enanos, es bastante retraído en cautividad, por lo que una generosa cubierta de plantas acuáticas y el uso de peces diana apropiados (Loiselle, 1979b) eliminarán un estrés indeseable. Es mejor evitar especies grandes y de natación rápida, como el danio gigante, el tetra del Congo o las mayores especies de barbo, ya que acapararán toda la comida del Hemichromis thomasi y con su actividad febril inhibirán la reproducción. Los barbos más pequeños, las rasboras y los tetras son excelentes compañeros para este cíclido, así como los peces laberinto más pequeños y los poecílidos. Siempre y cuando el acuario sea lo suficientemente grande como para que todos tengan territorio, se puede mantener al A. thomasi junto a otros cíclidos enanos. Es sin embargo buena idea el vigilar las relaciones de los más extrovertidos como el Nannacara anomala o el Apistogramma cacatuoides con el cíclido joya enano, y separarlos si vemos que éste se deja acobardar especies más agresivas.

El cíclido joya enano se encuentra entre los cíclidos enanos africanos más fáciles de reproducir. Si se mantiene a los peces en grupos de seis a ocho individuos en el acuario apropiado, es prácticamente imposible impedir a los peces emparejarse y criar. Dos o tres parejas se repartirán amistosamente un acuario de 160 l, sin más que escaramuzas ocasionales. También es posible albergar parejas aisladas en acuarios de 80-100l. esto puede parecer mucha generosidad para con un pez de no más de 8 cm de longitud estándar, pero hay razones suficientes para hacerlo. La hembra corre el riesgo de ser agredida por su potencial pareja si su ciclo reproductor va un poco en desfase con el de él. Un acuario espacioso le permitirá rechazar estas poco amables atenciones hasta que esté dispuesta a reproducirse. Igualmente importante es el proveer de espacio a los alevines para moverse durante sus primeras seis u ocho semanas de vida. El cíclido joya enano es apreciablemente fecundo. Las puestas pueden constar de hasta 500 huevos y la tasa de supervivencia de las crías si los padres las atienden es muy alta. Un acuario de 100 l es suficiente para acoger a un grupo de alevines hasta que hayan crecido lo suficiente como para poder ser movidos fácil y seguramente a otros acuarios.

El Hemichromis thomasi criará libremente en un acuario comunitario, pero las posibilidades que tienen los alevines de sobrevivir en tales circunstancias son escasas. Esta especie parece incapaz de afrontar los ataques nocturnos a las larvas por parte de lochas o peces gato, y tampoco consiguen espantar a los cazadores diurnos rápidos y agresivos. De ahí la recomendación de no alojar al A. thomasi junto a grandes barbos o ciprínidos. Todavía me cuesta entender cómo se las arregla el cíclido joya enano para sobrevivir en la naturaleza, donde normalmente se le recolecta junto con todo un muestrario de aléstidos y ciprínidos potencialmente predadores de alevines, por no hablar de sus dos o a veces tres parientes decididamente piscívoros. Debido a esto los únicos peces escuela realmente fiables para esta especie son los ciprínidos y tetras más pequeños.

Los peces escuela no son necesarios si se mantiene a los peces en grupos, pues tanto las otras parejas como los individuos desemparejados son suficiente incentivo como para mantener unidos los vínculos familiares. Si en el acuario hay preponderancia de hembras hay muchas posibilidades de que un macho abandone pareja y huevos para juntarse a una hembra madura y libre. No hay datos de que esta poligamia se dé en la naturaleza. La poca maña que se dan estas madres abandonadas para sacar a sus alevines adelante bajo las relativamente benignas condiciones del acuario sugiere que la infidelidad de los machos surge como vicio adquirido en cautividad más que como una conducta habitual entre los Hemichromini. De ahí mi énfasis en que se mantenga el mismo número tanto de machos como de hembras.

Los cíclidos joya enanos prefieren desovar sobre superficies sólidas y planas, tales como cantos rodados, cáscaras de coco limpias, troncos sumergidos o los populares Eco-LogsTM. Aunque nunca lo he observado, también se cita a esta especie desovando sobre plantas acuáticas (Polling, 1970). Muy de vez en cuando una pareja excava y desova sobre el cristal del fondo del acuario. El lugar de puesta se encuentra usualmente más oculto que entre los Hemichromis más grandes, que con su mayor talla y peores modales se pueden permitir el desovar en espacios abiertos con un prejuicio mínimo para su prole. Al contrario que en Thysia ansorgii, en Hemichromis thomasi no se ha descrito el desove en cuevas. La placa compacta y circular de huevos es depositada preferiblemente en zonas despejadas, en vez de en las paredes o en el techo de una cueva. Como entre los otros Hemichromini, el sustrato de puesta es vigorosamente limpiado con la boca antes de la puesta, sobre todo por la hembra. Algunas parejas comienzan ya a excavar depresiones en el contorno del lugar de puesta seleccionado, mientras que la mayoría reservan esta acción para el momento inmediatamente posterior a la puesta.

La aparición de un promiscuo ovopositor blanco es señal cierta de que la puesta tendrá lugar en las 24 h siguientes. La mecánica de la puesta parece reflejada en la serie fotográfica siguiente, y no difiere significativamente de la de cualquier otro cíclido frezador de sustrato. Una vez que la puesta ha sido completata, el macho se hace cargo de la defensa del perímetro, mientras que la hembra comparte las tareas de mantener la masa de huevos limpia y aireada junto con la de ahuyentar a cualquier depredador que haya burlado la vigilancia del macho. Hay un cierto intercambio de tareas entre ambos sexos, acompañada de una cierta ceremonia de intercambio a menudo encontrada entre los cíclidos neotropicales (Loiselle, 1982).

A 25° C los huevos hacen eclosión en 48 h. Bastante antes de llegar a este punto, la pareja habrá excavado varios agujeros para alojar en ellos a los alevines recién nacidos. Es habitual que las larvas sean movidas de un lugar a otro durante las 72-80 h que tardan en poder moverse. En esta especie los alevines no suelen nadar antes de haber consumido por completo el saco vitelino (Wilson & Loiselle, 1979). Los alevines agotan su reserva de alimentos de 12 a 16 h antes de comenzar a nadar. Por lo que llegados a este punto debemos comenzar a alimentarlos. Microlombrices y nauplios de artemia deben ser los alimentos escogidos, seguidos más tarde de nauplios mayores y de comida preparada en polvo.

las parejas jóvenes pueden comerse sus primeras puestas, pero suelen sentar pronto la cabeza y convertirse en unos padres modelo. En cautividad los cuidados suelen prolongarse por espacio de cuatro semanas. En este momento la hembra está preparada para criar de nuevo, y los preparativos incluyen el ahuyentar a sus otros hijos del territorio paterno. El comportamiento de otras especies de Hemichromis y de Thysia ansorgii, junto con lo lentamente que crecen los huevos, sugieren de nuevo que este es un vicio fruto de la cautividad. Si el propósito del aficionado es el de maximizar a producción de crías ningún problema, pero si lo que quiere es observar una copia del comportamiento natural de los peces puede retrasar la maduración de un nuevo lote de huevos a base de hacer descender la temperatura tres o cuatro grados después de que los alevines naden libremente.

La puesta del Hemichromis thomasi
Secuencia de reproducción Secuencia de reproducción Secuencia de reproducción
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El comportamiento de puesta del Hemichromis thomasi es esencialmente el mismo que el de otros cíclidos frezadores de sustrato. La gran coordinación entre el macho y la hembra redunda en que muy pocos huevos queden sin fertilizar. Fotos por Paul V. Loiselle.

En comparación con otras especies de Hemichromis o, de hecho, con otros cíclidos enanos fluviales africanos, el Hemichromis thomasi crece lentamente. Bajo condiciones ideales los alevines alcanzan 1 cm de longitud da la sexta semana de vida, mientras que la madurez sexual rara vez se alcanza antes de los diez meses, con una longitud estándar de 4.5 cm para ambos sexos. Como a modo de compensación, es un pez de larga vida. Peces de cinco años de edad no parecen mostrar evidencias de pérdida de vigor reproductivo (Wilson & Loiselle, 1979).

El gran misterio que rodea al Hemichromis thomasi es su casi total ausencia de las listas de proveedores. Los criadores profesionales no suelen ser aficionados a los cíclidos enanos, porque no son ni lo suficientemente robustos como para aguantar el gran manejo que sufren los peces sometidos a cría intensiva, ni lo suficientemente fecundos como para hacer posible la rentabilidad económica. El cíclido joya enano carece de estas limitaciones, lo que unido a su tolerancia a las aguas alcalinas y duras lo presentan como un posible candidato a vivir en las grandes granjas de peces de Florida, donde estas condiciones son la norma. También es cierto que la producción a gran escala de una especie viene originada por un aumento de la demanda de la misma. Espero que este ensayo contribuya a crear una demanda de esta especie, y que esto redunde en la total disponibilidad de este chispeante representante de las joyas vivientes africanas.

Hemichromis thomasi

Este conjunto de alevines ya con ojos situado sobre un Kordon Eco-LogTM está siendo ayudado a salir de los cascarones de sus huevos por su vigilante madre. Aunque ambos padres comparten responsabilidades durante la fase anterior a la eclosión, es responsabilidad de la hembra el mantener los huevos limpios y aireados. Foto por Paul V. Loiselle.

Hemichromis thomasi

Ambos padres prestan mucha atención a los alevines, y los mueven varias veces de un lugar a otro antes de que éstos puedan nadar libremente. Foto por Paul V. Loiselle.

Hemichromis thomasi

Los alevines forman un grupo apiñado durante su primer semana de vida. A medida que se hacen mayores pierden esta tendencia, lo que les hace más difícil a sus padres el vigilarlos. Foto por Paul V. Loiselle.

Literatura citada

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Referencias (18):

Cita

Loiselle, Paul V. (junio 19, 1997). "El cíclido joya enano, Hemichromis thomasi (Boulenger, 1915)". Cichlid Room Companion. Consultado en marzo 08, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=53&lang=es.