Cichlid Room Companion

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Cíclidos Enanos Africanos, Las Especies Del Lago Tanganyka (Parte 2)

Por , 1997. printer
Publicado
Paul V Loiselle, 2004

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (13-nov.-2001)

Clasificación: Detalles de la especie, Lago Tanganyika.

(Este artículo fue originalmente publicado en Freshwater and Marine Aquarium Magazine, Jul 1982; pp. 15-19, 77-87. Se reproduce aquí con el permiso del autor Dr. Paul V. Loiselle).
Neolamprologus meeli
Una pareja jóven de Neolamprologus meeli, el macho arriba, la hembra abajo, investigando una misteriosa concha vacia. Siendo el primero de los cíclidos conchícolas enanos en haber sido reproducido en los Estados Unidos, esta especie ha sido equivocadamente vendida como Lamprologus ornatipinnis, un pez muy distinto. Foto por Paul V. Loiselle.

Parte dos, cíclidos gobio y conchícolas

Todos los cíclidos enanos considerados en esta serie hasta el momento han sido frezadores de sustrato. A pesar de que hay cíclidos incubadores bucales lo suficientemente pequeños como para entrar en esta categoría, sobre todo de los géneros Pseudocrenilabrus y Labidochromis, sus pautas de comportamiento aconsejan usar para su mantenimiento adecuado acuarios mayores que los necesarios para otros cíclidos enanos (Loiselle, 1979; 1980; 1982). La única excepción a esta regla general son los cíclidos gobio del lago Tanganica. Todos estos peces son criadores bucales avanzados cuyos mantenimiento y talla los clasifican inequívocamente como cíclidos enanos.

Actualmente los cíclidos gobio se clasifican en tres géneros, con diferencias en la dentadura y la estructura mandibular

Actualmente los cíclidos gobio se clasifican en tres géneros, con diferencias en la dentadura y la estructura mandibular. En Eretmodus, la boca es ancha y bastante recta. Las mandíbulas están equipadas con de dos a tres hileras de dientes altos y distintivamente cortados en bisel. En Sphatodus, la boca es más redondeada vista desde arriba. Los dientes mandibulares son largos y relativamente curvos, con las puntas romas. Hay una única ringlera de ellos en cada mandíbula. En el tercer género, Tanganicodus, la estructura de las mandíbulas y sus dientes es muy similar a la de los Labidochromis del Malawi. La boca se ve bastante puntiaguda desde arriba, en contraste con los dos géneros anteriores. Los dientes bucales, de los que hay una fila en cada mandíbula, son algo curvos y acabados en punta. Como en Labidochromis, se incrementa notablemente su longitud desde el fondo a la punta de la boca. Estas convergencias reflejan una excelente adaptación al mismo medio ambiente y alimentación, más que una relación familiar cercana.

En un documento reciente, el Dr. Karel Liem (1979) ha demostrado que los tres géneros comparten un grupo de complejas adaptaciones en el esqueleto y neuromusculares para recoger comida selectivamente en el sustrato sobre el que habitan. Las implicaciones de este descubrimiento es que estos cíclidos conforman lo que es conocido como un grupo monofilético, un grupo de animales compartiendo un origen evolucionario común. Tal conclusión se basa sobre el razonamiento probable de que tan extremas especializaciones han, con toda probabilidad, surgido solamente una vez en la radiación evolucionaria de los cíclidos del lago Tanganyika. Simpatizantes de la filosofía cladistica para la clasificación de organismos discutirian a partir de esto que todos los cíclidos gobio deben de ser considerados miembros de un solo género, para el cual el nombre disponible mas antiguo es Eretmodus Boulenger 1895. Cuando uno agrega a los aspectos identificados por Liem las especializaciones en el patrón de color, morfología del huevo, y comportamiento compartidos por estos cíclidos, las diferencias dentales sobre las cuales los tres géneros se basan parecen menos importantes como argumentos para su continuada aceptación. A pesar de que no soy un convencido formal de la filosofía cladistica, creo que en este caso, los cladistas tienen la razón. Sin embargo, el mas reciente tratado sobre los cíclidos del lago Tanganika (Brichard, 1978) continua el esquema tri-genérico de clasificación para los cíclidos gobio. Por lo tanto, los acuaristas mas probablemente se familiarizaran con estos nombres genericos para estos peces. Además, no ha surgido un consenso entre los ictiólogos sobre los meritos de sinonimizar los géneros en cuestión. Como resultado, continuaré utilizando el esquema tri-genérico en este artículo. La Tabla 1 enlista las especies conocidas de cíclidos gobio del Tanganika.

TABLA 1. LOS CíCLIDOS GOBIO DEL LAGO TANGANYCA

  • Eretmodus cyanostictus Boulenger 1898. (1)
  • Spathodus erythrodon Boulenger 1901.
  • Spathodus marlieri Poll 1950.
  • Tanganicodus irsacae Poll 1950.

(1) Parece ser que este nombre está siendo aplicado a dos peces distintos. El sureño, o la forma de Zambia, se caracteriza por un cuidado biparental de los huevos, mientras que la forma norteña o de Burundi sería incubadora bucal materna. Los ejemplares tipo de Eretmodus cyanostictus fueron capturados en Kinyamkolo, al sur del lago.

Estos pequeños cíclidos son unos habitantes característicos del litoral poco profundo. De acuerdo con Brichard (1978), los cíclidos gobio nunca se encuentran a más de tres metros de profundidad y son más comunes a profundidades menores de un metro. Se les encuentra sobre montones de escombros, en zonas de oleaje fuerte. La morfología y patrón de coloración de los cíclidos gobio se muestra extraordinariamente eficiente en este hábitat. La natación a saltos de estos peces se debe a la casi total falta de vejiga natatoria. En otras condiciones esto sería más un inconveniente que una ventaja, pero en las orillas del lago Tanganica, sin embargo, el ser pequeños y moverse cerca del fondo a saltitos protege a los peces del riesgo de ser enviados contra las rocas por una ola violenta, al que estaría expuesto otro pez mayor y más activo. Así que la ausencia de una vejiga natatoria funcional es un importante grado de adaptación de estos peces al medio donde viven. Las fuertes aletas pectorales situadas en posición ventral y la baja y muy espinosa aleta dorsal ayuda a estos peces a mantenerse fijos entre las piedras cuando hay un fuerte movimiento de agua.

La seguridad que su peculiar medio de vida proporciona a los cíclidos gobio contra los peces piscívoros del Tanganica, se reduce desafortunadamente cuando hablamos de aves piscívoras. El agua baja en la que viven estos peces facilita su captura, y los peces responden a esto desarrollando coloraciones protectoras. Esta coloración atrae a los acuaristas en el agua tranquila del acuario, pero desde arriba en aguas turbulentas el conjunto de bandas oscuras y puntos iridiscentes simplemente hace que estos peces se desvanezcan en su medio natural. Para un espectador que se sitúe en la orilla del lago, los cíclidos gobio serán los más difíciles de ver.

Aunque admirablemente adaptado a la vida en el rompiente, ninguno de estos peces exige un acuario muy elaborado. Agradecen un fuerte movimiento de agua, pero no es algo imprescindible. Sin embargo, un cumplimiento a rajatabla del ciclo del nitrógeno es un requisito innegociable. Eso sí, debe poseer muchas cuevas, sobre todo si está destinado a albergar varias parejas. Aunque el grado de tolerancia interespecífica varía desde Spathodus marlieri a Tanganicodus irsacae (del más tolerante al menos), ninguno de estos peces puede ser considerado como un animal sociable. Observaciones fiables (Berglund, 1978) sugieren que estos peces viven en parejas en la naturaleza, defendiendo ambos el territorio, dentro del cual no son tolerados peces de la misma especie, aunque otros cíclidos gobio no generan una respuesta agresiva. Aunque esto no es lo que sucede en el acuario, donde albergar juntas dos o más especies de cíclidos gobio debe verse como un experimento de dudoso final, y no como una práctica habitual.

Eretmodus cyanostictus
Una hembra de Eretmodus cyanostictus. Los machos tienden a ser mayores y a desarrollar una giba frontal, siendo el colorido igual en ambos. Foto por Paul V. Loiselle.
Tanganicodus irsacae
Un joven macho de Tanganicodus irsacae. Nótese la delgada estructura de la boca, que muestra analogías con los géneros Julidochromis y Labidochromis. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus ocellatus
Defensa del territorio por parte de una hembra de Neolamprologus ocellatus. Todos los Neolamprologus conchícolas defienden sus refugios individuales frente a sus conespecíficos. Ninguna de las especies hasta ahora importadas muestra una agresividad como la de Neolamprologus brevis, que atacará incluso la mano de su cuidador al igual que el pez de la foto lo hace con esta hembra de Gymnogeophagus rhabdotus. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus ocellatus
Una hembra de Neolamprologus ocellatus excavando un patio en la entrada de su refugio. Si el sustrato lo permite, muchas de estas especies enterrarán su concha. Una grava de granulometría gruesa parece inhibir esta actividad. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus ocellatus
Hembra de Neolamprologus ocellatus, especie que ya ha sido reproducida varias veces en Europa a pesar de la escasez de machos que suelen venir en los cargamentos desde el lago. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus ocellatus
Un macho Neolamprologus ocellatus, especie muy similar a Neolamprologus brevis, pero que difiere de ella en el grado de emancipación de la concha. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus brevis
Una hembra de Neolamprologus brevis. Nótense las pequeñas aletas ventrales y las poco pronunciadas aletas anal y dorsal. Las hembras de estas especies tampoco desarrollan la giba frontal típica de los machos. Esta especie ha sido reproducida con éxito en E.E.U.U. Foto por Paul V. Loiselle.
Lamprologus ornatipinnis
Una hembra de Neolamprologus ornatipinnis, especie muy similar a Neolamprologus meeli, con la que se confunde varias veces. Este individuo llegó mezclado con un cargamento de N. meeli. Es deseable una importación más activa de estas otras especies desconocidas. Foto por Paul V. Loiselle.
Lamprologus ornatipinnis
Este atractivo y pequeño pez fue importado y vendido como Lamprologus ornatipinnis, con el que parece estar muy emparentado. Recuerda también a Neolamprologus signatus. Esta foto de un macho intenta mostrar su diagnóstico patrón de colorido. En ambos sexos, una gran mancha cubre el espacio interocular. Esta especie no ha sido criada en cautividad. Foto por Paul V. Loiselle.
Neolamprologus 'magarae'
Un joven macho de una especie enana de Neolamprologus aparentemente sin describir, que es vendida con el nombre de Neolamprologus maragae. Los machos viejos desarrollan unas elongaciones blancas en la aleta caudal, similares a las del popular Neolamprologus brichardi. Las hembras carecen de estos filamentos y alcanzan sólo la mitad de la talla de los machos. Esta especie ha sido criada en acuarios. Foto por Paul V. Loiselle.

Una cierta precaución es también recomendable a la hora de seleccionar compañeros de acuario para estos peces. Los cíclidos gobio parecen recibir fuertes agresiones por parte de otros cíclidos del Tanganica. Fue para mí muy sorprendente ver al macho de una pareja de Lamprologus savoryi emplear una sustancial parte del tiempo en mantener a una pareja de cíclidos gobio arrinconados en un apilamiento de rocas cada vez que se asomaban por el acuario. La misma pareja de cíclidos gobio volvía a esta situación a causa de los ataques proporcionados por un macho de Callochromis pleurospilus cada vez que alguna de sus hembras entraba en celo. Fuera de esos momento, ambos se ignoraban. El porqué de este comportamiento es desconocido para mí, pues de acuerdo con Brichard (1978), estas dos especies no se encuentran en la naturaleza. La intolerancia mutua entre los cíclidos gobio y Julidochromis spp. Mencionada por Crout (1974) es más comprensible. El solapamiento de hábitats entre ambos se da en la naturaleza, y las mismas técnicas alimenticias los hacen competir por los mismos recursos. Si su acuario está a rebosar de cuevas, los cíclidos gobios corren poco riesgo de ser heridos por compañeros agresivos. Por el contrario, un acuario poco decorado les dará más oportunidad de verse y pelear, lo que también será muy estresante para los peces no involucrados en la pelea. Mi preferencia personal es la de mantener estos peces con nadadores de aguas medias. Esto deja a los cíclidos el fondo para ellos solos, dándoles además algunas ventajas de las que dudosamente disfrutarían en un tanque sólo de cíclidos, como es la de mostrarnos sin trabas todo su divertido comportamiento, así como predisponiéndolos para la cría.

Son éstos cíclidos fáciles de alimentar. Comen cualquier alimento lo suficientemente pequeño como para ser tragado. No son peces que aguarden pasivamente a que la comida llegue al fondo para ir a por ella. Los copos de comida son capturados tras rapidísimos sprints a la superficie. Igualmente divertido es ver a estos peces suspendidos a media altura, "jadeantes" como perros en pleno juego, a mitad de una jornada de captura de artemias. Los cíclidos gobio prosperan con la misma dieta que un Julidochromis, lo que no es muy sorprendente, habida cuenta que, como se dijo antes, sus estructuras dentales sugieren un solapamiento de dietas en la naturaleza.

Los tres géneros de cíclidos gobio practican una incubación bucal caracterizada por la fertilización extrabucal y la ausencia de cuidado de las crías cuando éstas salen de la boca. Otro aspecto que separa a estos peces del resto de los incubadores bucales es la monogamia, que fue descubierta accidentalmente por los acuaristas. Cuando estos peces comenzaron a ser importados, se dio por hecho que formarían harenes, como los conocidos mbunas del Malawi. Varios cadáveres magullados más tarde, los decepcionados acuaristas se dieron cuenta de que sin importar el número inicial de hembras, los cíclidos gobio siempre terminaban formando una pareja. Observaciones fiables más tardías (Berglund, 1978) han venido a confirmar el hecho de que estos peces viven en parejas en la naturaleza. Así pues, se concluye que la monogamia no es un artificio surgido en los acuarios.

Este comportamiento inusual parece relacionado, por lo menos en dos especies, con otro aspecto de biología reproductora de estos peces. En Tanganicodus irsacae (Hutchings y Huntchings, 1982) y en la forma de Zambia (o típica) de Eretmodus cyanostictus (Robinson, 1980) ambos padres colaboran en el cuidado de los huevos en desarrollo. La hembra comienza la incubación, siendo reemplazada tras quince-veinte días por su pareja. Sin embargo, la incubación biparental no puede explicar la monogamia en la forma norteña de Eretmodus cyanostictus y en Spathodus, pues estas especies son incubadoras bucales maternas (Davenport, 1975; Gourley, 1979; Poirier, 1975). La solución a este problema la encontraremos tras estudios más exhaustivos sobre el terreno. Pero en lo que se refiere a nuestros propósitos el mensaje es claro; los cíclidos gobio deben mantenerse al igual que cualquiera de los otros cíclidos enanos monógamos.

La principal dificultad que encontramos a la hora de criar estos peces es la de obtener una pareja. Los caracteres sexuales secundarios visibles brillan por su ausencia. Como suele suceder en los cíclidos, el macho tiende a ser mayor y más delgado que las hembras de su misma edad. Así mismo, hay una tendencia entre los machos viejos de S. erythrodon y de T. irsacae a desarrollar una cabeza mayor que la de las hembras. Desgraciadamente, estas diferencias no son de mucha ayuda a la hora de seleccionar un pez de un tanque lleno de animales salvajes. Esta es una situación en la que se impone el examen de las papilas genitales con una lupa. Las diferencias de talla pudieran ser de ayuda en un tanque de peces criados en acuario y de la misma edad; mi consejo es mantener varios juveniles en un acuario y separar cada pareja que se forme.

El cortejo en estos peces recuerda al mostrado por Lamprologus, comprendiendo un amplio repertorio de posturas laterales y apertura de opérculos. La hembra es con frecuencia la que inicia el cortejo, y suele tomar parte muy activamente en el mismo. Los peces suelen volverse escondedizos cuando crían. Típicamente, el fin de una alimentación regular por parte de la hembra es signo de que la hembra ha desovado. Aunque menos obvio ahora, muchas hembras continúan alimentándose algo durante la incubación. Los huevos son de amarillentos a verde oscuros, dependiendo mucho de la dieta de su madre. Son grandes, de unos 5 mm de diámetro. Dado el tamaño de los huevos en relación al de la cavidad bucal de la hembra, se comprende que no pueda llevar el pez más de treinta, ¡y aún así sigue alimentándose!

Como grupo, los cíclidos gobio tienen la reputación de no ser buenos padres. Esto puede venir de la ignorancia acerca de los cuidados biparentales a la puesta de algunas especies. Es muy razonable pensar que una hembra solitaria no pueda sacar adelante una puesta, si el acuarista la ha aislado en otro acuario en el que su pareja no puede relevarla. Tengo la impresión, tras hablar con criadores exitosos de estos peces, de que la experiencia enseña mucho. Desafortunadamente, estos atractivos cíclidos necesitan aparecer más en el mercado y a precios más asequibles.

El periodo de incubación dura entre 21 y 25 días a una temperatura de 25-30° C. En las especies de cría biparental, una nueva puesta puede producirse a tan sólo cinco días de la anterior. Esto es consecuencia de la posibilidad que tiene la hembra de alimentarse mientras que su pareja termina la incubación. Las hembras de las otras especies necesitan al menos un mes antes de volver a entrar en celo. Los alevines recién nacidos miden entre 8 y 10 mm.

Aunque tienen las mismas ansias por comer que sus padres, crecen relativamente despacio. Les lleva alrededor de cuatro-cinco meses alcanzar los 2.5-3 cm. SL. Si prestamos la atención necesaria a la limpieza del agua, las crías se mantienen fácilmente. La mayor parte de las muertes son debidas a las malas condiciones del agua. La madurez sexual se adquiere entre los diez y los catorce meses de vida.

El último grupo de los cíclidos enanos del Tanganica comprende los conchícolas de la tribu de los Lamprologini. Estas especies están obligatoriamente asociadas con las conchas vacías de los caracoles del género Neothauma, al igual que Pseudotropheus lanisticola con los del género Lanistes en el lago Malawi. En ambos casos, las conchas vacías ofrecen a estos pequeños peces el refugio necesario en un medio lleno de depredadores. Los Lamprologus enanos no sólo se esconden en las cuevas, si no que también las usan como sustrato de puesta y como guardería para las crías. Dada la importancia de las conchas para estos peces, no es de extrañar que las defiendan duramente no sólo contra ejemplares de su misma especie, sino también contra cualquier intruso que pudiera amenazar la caracola, lo que incluye peces de otras especies bastante más grandes que ellos y en algunos casos, ¡hasta manos humanas!

En la Tabla dos aparecen las especies de Lamprologini que se sabe que mantienen un estrecho vínculo con las caracolas vacías. Resulta curioso ver que este particular estilo de vida abunda mucho más en el Tanganica que en el Malawi, seguramente por el hecho de que las conchas vacías abundan mucho más en el primero, como también abundan más los frezadores de sustrato. También es evidente que esta conducta ha evolucionado más de una vez, dadas las visibles diferencias morfológicas entre los peces de este grupo.

Neolamprologus meeli y L. wautioni, por ejemplo, están aparentemente más relacionados con los representantes mayores del complejo Lamprologus pleuromaculatus que con otros cíclidos conchícolas como Neolamprologus brevis o Lamprologus ornatipinnis. Al contrario que los cíclidos gobio, que parecen venir todos de un ancestro común, el conjunto de los cíclidos conchícolas procede de distintas líneas de Lamprologus.

El comportamiento de estos peces es tan diverso como su morfología. Todos ellos se meterán de cabeza en una concha vacía al verse amenazados. En ausencia de conchas, intentarán enterrarse directamente en el sustrato. Sin embargo, se diferencian en la distancia a la que se atreven a alejarse de su hogar, en el esfuerzo que invierten en modificar el entorno de su refugio y en el vigor con que lo defienden frente a una amenaza. En un extremo se encuentra Neolamprologus brevis, que se aleja muy poco de su concha, realiza enormes esfuerzos para cubrirla de tierra y excavar un "patio" en su entrada, y que ataca todo lo que percibe puede ser un peligro para su hogar. Neolamprologus ocellatus, por otra parte, emplea la mayor parte del tiempo en nadar en la columna de agua, entrando en la concha sólo cuando se siente amenazado; prácticamente no modifica el entorno de su concha y no muestra en absoluto la beligerancia de N. brevis para con sus conespecíficos.

Todo esto debe tenerse en cuenta a la hora de escoger un pez y sus compañeros. La regla a seguir, por supuesto, es la de disponer al menos de una caracola por pez. Y debo añadir que una concha y una concha de Neothauma no son conceptos sinónimos, aunque una concha de iguales talla y características serán aceptadas por estos peces. Las conchas vacías de grandes caracoles manzana o caracoles misterio son unos sustitutos excelentes, así como los caracoles luna marinos. Neolamprologus meeli y N. ocellatus aceptarán una pequeña maceta de 5 cm de diámetro como un sustituto de las conchas, mientras que Neolamprologus brevis encontrará que un codo de PVC de 2.5 cm de diámetro es un hogar adecuado.

Estas especies enanas son asociados obligados de las conchas vacias de caracoles Neothauma.

Cuando se decide mantener este pez, es una buena idea ofrecer conchas extra, mi impresión es que estos peces aprecian el tener donde elegir; más que el propio emplazamiento de los refugios. Habitualmente los peces mueven sus conchas hasta los lugares que consideran ideales. Las conchas ocupadas se encuentran a unos 20-30 cm unas de otras, distancias que fluctúan al llegar la época de cría. Lo que sí es realmente necesario para estos peces es tener un lugar donde refugiarse en tiempo de peligro.

A pesar de lo tolerantes que puedan ser con sus conespecíficos fuera de los periodos de cría, no debemos olvidar que, aunque pequeños, estos peces siguen siendo miembros de derecho del grupo Lamprologini. La prudencia dicta pues el alojar no más de una pareja por cada doscientos litros. Con la posible excepción de Neolamprologus brevis, que creo que podría vivir perfectamente en un acuario lleno de pirañas hambrientas, estos pequeños peces no deben mantenerse junto a congéneres mayores. Simplemente no son lo suficientemente grandes como para defenderse en esa compañía. Saldrán adelante acompañados de otros cíclidos enanos del Tanganica y tampoco se cohibirán frente a especies no muy grandes de nadadores de aguas libres, como Callochromis o Cyathopharyx. Peces escuela como vivíparos o peces arcoiris son también una buena idea. éstos no son agresivos con sus compañeros a la hora de comer, y suponiéndole un tamaño suficiente al tanque, son lo suficientemente ágiles como para escapar a los ataques de los conchícolas en celo.

Una vez resuelta la cuestión del alojamiento, el mantenimiento de estos peces no plantea muchos problemas, siendo similar al de cualquier cíclido enano del Tanganica. Los especímenes silvestres en cautiverio se muestran a veces poco entusiasmados por los copos de comida, pero devorarán con gusto cualquier sustancia de origen animal lo suficientemente pequeña como para ser tragada. Todas las especies importadas hasta la fecha devoran con fruición nauplios de artemia, y las que yo he mantenido engullen también daphnias y lombrices blancas. Su querencia por los nauplios es particularmente interesante, pues facilita mucho el proporcionar a estos peces comida viva.

De las especies importadas hasta ahora (1982), cuatro han sido criadas en acuario. El principal problema con el que se enfrentan los acuaristas a la hora de reproducir animales silvestres es el de tener ejemplares de cada sexo. Los cargamentos que vienen del lago tienden a traer un gran número de ejemplares del mismo sexo, generalmente hembras. Si, como supongo, el método de captura de estos peces consiste en recoger las conchas con el pez dentro, la desproporción de sexos debe de indicar una diferente querencia por el hogar entre machos y hembras cuando hay molestias. Existe la evidencia, basada en peces cautivos (Konings, 1980), de que esto es cierto para Neolamprologus brevis. Las hembras de esta especie son mucho más reacias a abandonar su concha que los machos. A la luz de esto, la preponderancia de hembras en los cargamentos que llegan a los E.E.U.U. deja de ser un misterio. Las diferencias sexuales siguen el patrón acostumbrado entre los Lamprologini. Los machos crecen más que las hembras, incluso el doble en algunos casos. También se aprecia una mayor longitud de las aletas en los machos, siendo las diferencias de colorido prácticamente nulas.

No hay información acerca de las conductas de aparejamiento de estos peces en la naturaleza, y en cautiverio tampoco está el tema cerrado. Hay informes que hablan de poliginia y poliandria para Neolamprologus brevis (Konings, 1980; 1981); mientras que los machos de Neolamprologus meeli forman harenes. El hecho de que cada individuo defienda un pequeño territorio en forma de concha, unido a la diferencia de tamaños entre sexos, sugiere que los harenes son la estructura social típica de estos peces en la naturaleza. Los que han criado con éxito estos peces prefieren mantener parejas aisladas, ya que el número de crías que sobreviven es mayor que si hubiera otros adultos en el tanque. Una pareja aislada puede también ser mantenida en un acuario más pequeño. Y los peces tampoco parecen presentar muchos problemas a ser mantenidos de esta forma, y además sospecho que así el acuarista tiene una mejor visión de las conductas de estos animales. Yo acostumbro a usar pequeños cíclidos baratos como blanco hacia el que dirijan sus iras estos peces. Jóvenes Archocentrus nigrofasciatus de seis a ocho semanas de vida son ideales para este cometido. Este apaño minimiza el riesgo de ruptura de la pareja, a la par que no representan un peligro para la puesta de los peces. Y con algún refugio a su disposición, los peces blanco serán también capaces de desarrollarse sin problemas.

TABLA 2. LOS CíCLIDOS ENANOS CONCHíCOLAS DEL TANGANICA

  • Neolamprologus brevis Boulenger 1899. (1)
  • hecqui Boulenger 1899. (2)
  • kungweensis Poll 1956. (3)
  • meeli Poll 1948. (4)
  • multifasciatus Boulenger 1906. (5)
  • Lamprologus ocellatus (Steindachner 1909). (6)
  • Lamprologus ornatipinnis Poll 1949. (7)
  • signatus Poll 1952. (8)
  • wauthioni Poll 1949. (9)
  • sp. indet. (10)

(1) Esta especie hizo su debut americano en 1979. Ya ha sido criada en Europa.

(2) El material recogido de esta especie presenta una gran variabilidad de coloración. Es un nombre que podría estar siendo aplicado a varias especies. No se ha importado hasta la fecha.

(3) Se reconoce fácilmente por presentar un gran ocelo ovoide en la parte posterior de la aleta dorsal. Aún no ha sido importada.(4) ) Importada a E.E.U.U. frecuentemente como N. brevis. Es la primera especie reproducida en este país.

(5) No ha sido aún importada a E.E.U.U.; yo he visto peces con un color muy similar en Inglaterra.

(6) Llegó a América en 1979. Fue criada entonces pero no logró establecerse en la afición (T.J. Koziol, com.pers.). Se ha reimportado varias veces junto con Neolamprologus brevis y ya ha vuelto a ser reproducida.

(7) Han llegado a E.E.U.U. algunos ejemplares mezclados en importaciones de Neolamprologus ocellatus. No ha sido criada.

(8) Posiblemente haya sido importada en 1981 (ver figura 10). No se ha reproducido en acuarios.

(9) Similar a Neolamprologus meeli, se caracteriza por un fuerte dibujo reticulado en las aletas dorsal y caudal. Aún no ha sido importada.

(10) Vendida bajo el nombre comercial de Lamprologus "maragae", llegó a América en 1981. Ya ha sido criada.

Tras un breve cortejo iniciado por la hembra, ésta deposita los huevos en las profundidades de su concha, donde son fertilizados por el macho. En el caso de Neolamprologus meeli, las dimensiones relativas del macho en relación con las del lugar de la puesta hacen difícil el imaginarse cómo tiene esto lugar. Una vez que ha cumplido su función esencial, el macho resulta superfluo en el acuario. Me imagino que en la naturaleza el macho proporciona una defensa indirecta a los alevines a base de defender el conjunto de territorios de las hembras. El cuidado de huevos y crías es una tarea exclusivamente materna y el macho es continuamente ahuyentado del lugar de la puesta, al igual que cualquier otro pez presente. En esta tarea la hembra utilizará la completa dentadura con que vienen de fábrica los Lamprologus, de ahí la conveniencia de disponer de peces diana el tanque de cría.

A 25° C , la eclosión se produce transcurridas de 60 a 72 horas tras la puesta, y los alevines nadan tras cuatro días, aunque no abandonarán la caracola hasta el noveno o el décimo día. Es una buena idea alimentar a la hembra con nauplios de artemia tras la puesta, pues así los alevines también podrán comerla cuando estén preparados. Los alevines miden de 5 a 7 mm TL, y parecen ser muy cabezones. Ciertamente, tienen bocas funcionales. Devorarán los nauplios de artemia, y los alevines de tres días de Neolamprologus meeli también son capaces de atrapar daphnias. Al revés que en la mayoría de los cíclidos del Tanganica, estos peces crecen rápido. Generalmente llegan a la madurez sexual, que no al tamaño adulto, hacia los seis meses de vida. Konings (1981) cita la madurez de Neolamprologus brevis a los tres años de vida.

Todos los informes disponibles sobre la cría de estos pequeños cíclidos (Ferguson, 1981; Konings, 1980, 1981; Robinson, 1981) hacen hincapié en que únicamente la hembra cuida de la puesta y en la absoluta carencia de formación de grupo por parte de los alevines. Como en el caso de los Julidochromis, la hembra parece defender mucho más el entorno inmediato de la concha que a su montón de crías. Siempre y cuando las crías se mantengan cerca de la caracola, resultarán efectivamente protegidas. Los cuidados maternos se prolongan por espacio de dos a tres semanas. A medida que la hembra vuelve a llenarse de huevos comienza a expulsar a los alevines del entorno de la concha. Generalmente el macho tolera que éstos se muevan por su territorio, y así disfrutan de una suerte de protección. Lo mejor es separar a las crías de los padres llegada esta etapa. Las crías comienzan a volverse territoriales muy pronto, lo que causará conflictos a menos que el tanque esté bien provisto de refugios.

Los conchícolas son mis peces preferidos de entre los cíclidos enanos del Tanganica. Aunque no tienen un colorido espectacular, son peces cuyo comportamiento es realmente fascinante. O como dijo Jonh Ferguson, un amigo mío inglés: "Tienen carácter". Un pequeño vistazo a la tabla 2 deja ver que este grupo ha sido bastante trabajado. La importación de "Lamprologus magarae" viene a confirmar la predicción hecha por Pierre Brichard en la Convención Anual de 1978 de la Asociación Americana de Cíclidos, de que tanto los ictiólogos como los acuaristas traerían nuevas sorpresas a este grupo de especies. Me siento seguro al predecir yo mismo que irá el aumento el interés por estos cíclidos enanos recién llegados del Tanganica.

Neolamprologus brevis

Bibliografía citada

  • Berglund, 1978. Some observations on the cichlid fishes of the stony littoral in Lake Tanganyika. Buntbarsche Bulletin (68): 15-22.
  • Brichard, 1978. Fishes of Lake Tangonyika. TFH Publications, Neptune City. Crout, J.R. 1974. Spathodus erythrodon. Buntbarsche Bulletin (45): 28-29.
  • Davenport, 1975. Postscript... Spathodus erythrodon. Buntbarsche Bull. (48); 33.
  • Ferguson, 1981. Lamprologus brevis - The second generation. Cichlidae 5(3): 84.
  • Gourley, 1979. Spawning Eretmodus cyonostictus. Buntbarsche Bull. (75): 15-18. Hutchings, L.S. and J.F. Hutchings. 1982. Tanganicodus irsacae Poll 1950. Amer. Cichlid Assoc. Cichlid Index 6(4): 1-2.
  • Konings, 1980. Aquarist's guide to Lamprologus brevis. Buntbarsche Bull. (77): 3-7.
  • Konings, 1981. Lamprologus brevis Boulenger 1899. Amer. Cichlid Assoc. Cichlid Index 5(12): 1-2.
  • Liem, K.F. 1979. Modulatory multiplicity in the feeding mechanisms of cichlid fishes, as exemplified by invertebrate pickers of Lake Tanganyika. J. Zool., Lond. 189: 93-125. Loiselle, P.V. 1979. Neotropical dwarf cichlids. FAMA 2(10): 22-28 et seq.
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Referencias (7):

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  • Loiselle, Paul V. 1982. "Pseudocrenilabrus the dwarf African Mouthbrooders. Part one: The Pseudocrenilabrus multicolor Complex". Freshwater and Marine Aquarium (FAMA). v. 5 (no. 1); pp. 30-35; 59; 61-63 (crc01540)

Cita

Loiselle, Paul V. (septiembre 06, 1997). "Cíclidos Enanos Africanos, Las Especies Del Lago Tanganyka (Parte 2)". Cichlid Room Companion. Consultado en septiembre 20, 2019, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=61&lang=es.

Sustituciones de nombres

  • Lamprologus ocellatus refiriéndose a exLamprologus ocellatus
  • Lamprologus ornatipinnis refiriéndose a exLamprologus ornatipinnis
  • Lamprologus signatus refiriéndose a Neolamprologus signatus
  • Lamprologus wauthioni refiriéndose a Neolamprologus wauthioni
  • Neolamprologus brevis refiriéndose a exLamprologus brevis
  • Neolamprologus hecqui refiriéndose a Lepidiolamprologus hecqui
  • Neolamprologus meeli refiriéndose a Lepidiolamprologus meeli
  • Neolamprologus multifasciatus refiriéndose a exLamprologus multifasciatus