Cichlid Room Companion

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Pero de Quien son esos Niños?

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Publicado
Ron Coleman,

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (28-sept.-2004)

Clasificación: Comportamiento, Centro y norte -américa.

" El fenómeno de la adopción de crías por parejas de cíclidos es estudiado, y su posible utilidad es vislumbrada "

Archocentrus nigrofasciatus
El convicto, Cryptoheros nigrofasciatus, es una excelente elección para experimentar con los cuidados parentales.
(Este artículo se publicó originalmente en el "Cichlid News magazine" Aquatic promotions, Vol. 6. No. 2, Abril 1997; pp. 30-31. Se reproduce aquí con permiso del autor, Ron Coleman).

Uno de los aspectos más fascinantes de los cíclidos es que no sólo desovarán en tu acuario delante de tus narices, sino que además cuidarán de sus crías. La diversidad de formas por las que los cíclidos prestan sus cuidados paternos continúa maravillando tanto a científicos como a aficionados. Los cuidados paternos van desde los frezadores de sustrato, que vigilan y abanican sus huevos para después cuidar de los alevines, hasta los incubadores bucales maternos, paternos o biparentales, que cuidarán de huevos y crías en sus bocas durante largos periodos de tiempo.

Pero los cuidados paternos son costosos para los padres. Se arriesgan a ser heridos por algún atacante, a perder oportunidades de alimentarse, y suponen un retraso con respecto a la siguiente puesta. Así que, ¿por qué irían unos padres a cuidar de unos hijos que no son suyos?

Se sabe desde hace tiempo que si se le presenta a una pareja con alevines o que justo acaba de perderlos un grupo de ellos, hay alguna esperanza de que los adopten. No funciona siempre, y muchos investigadores han tratado de entender cuándo y por qué funciona. Una de las críticas que se le puede hacer a estos trabajos es la de su falta de relación con el medio natural: Aunque consigas que una pareja de cíclidos en tu acuario cuide los alevines de otros, ¿significa que eso también pasa en la naturaleza? La respuesta, cada vez más, es sí.

Entre los cíclidos del Nuevo Mundo (como el convicto, Cryptoheros nigrofasciatus) la adopción puede darse de forma accidental. En Costa Rica he podido observar parejas de padres con alevines nadando río arriba sólo para encontrarse con otras que nadaban río abajo. Al juntarse ambas parejas y eventualmente pelearse, los alevines se mezclan en un banco único. Al salir nadando los padres no es difícil imaginarse que varios alevines puedan quedarse del lado "equivocado". ¿Y hay algún peligro en esto? Pues afecta directamente a la esencia de los cuidados paternos.

Los cuidados paternos entre los animales pueden darse de muy diversas formas, pero un modo de aproximación puede ser la diferencia entre cuidados "indiscriminados" y "definidos". Un ejemplo de cuidados indefinidos es la vigilancia. Imagínate a un cíclido protegiendo un montón de alevines que reposan en un hueco poco profundo. El número de alevines no afecta al padre en términos de "costes", puede vigilar 100 alevines tan fácilmente como 10. Y todos los alevines del grupo se benefician por igual de los cuidados paternos. Esto es un cuidado indiscriminado.

En el otro extremo, un cuidado "definido" podría ser la incuvación bucal. Una boca es como es de grande, y cuando un grupo de alevines se asusta y busca refugo en la boca de su padre, el espacio, y con ello el número de alevines que caben, es finito. Puede que quepan 25, pero 35 ya no. Luego en un cuidado definido cada alevín consume su parte de un recurso limitado; la adición de alevines extra disminuye los recursos de los otros.

Acompañando al coste de cuidar de alevines ajenos se encuentra el de detectarlos y separarlos. Un padre que intenta expulsar un alevín ajeno puede arriesgarse a hacer lo mismo con uno propio.

Peo además puede haber un cierto beneficio en tener alevines extra alrededor. En caso de ataque, puede que el depredador se lleve los alevines ajenos. Eso se llama "hipótesis de la dilución de las crías", y las ventajas de esto se multiplican si los padres pueden de alguna forma hacer que los alevines ajenos se mantengan en la periferia del grupo de los suyos propios. Y si además los alevines ajenos son más pequeños, y con ello más vulnerables, los alevines propios quedarán mejos protegidos ("hipótesis de la depredación diferencial").

Varias publicaciones recientes arrojan más luz acerca de estos procesos en la naturaleza. Detectar las camadas mezcladas o la adopción no es fácil. La forma más sencilla es buscar dentro de una misma camada distintos tamaños entre los alevines. Cierto, como cualquiera que haya criado un gran grupo de alevines puede decir, puede haber una gran diferencia de tamaño entre alevines de una misma puesta. Pero pueden encuadrarse dentro de una curva normal que los engloba a todos, desde el mayor hasta el menor, sin altibajos. Sin embargo, si en un banco de alevines de 5-8 mm hay diez de 15, es que algo pasa. Y o bien alevines de una puesta anterior se han quedado con los padres (cosa que pasa a veces), o bien es que hay alevines extraños dentro del grupo.

Brian Wisenden y Miles Keenleyside (University of Western Ontario, Canadá) han estudiado al convicto en Costa Rica para fijar los costos y beneficios de la adopción de alevines (Wisenden y Keenleyside, 1994). Estos autores ya habían visto que la adopción se daba de forma más o menos común en la naturaleza, pero siempre los alevines foráneos eran iguales o menores que los de la pareja. Ahora intentaban comprobar el efecto de estos alevines extra en la supervivencia de los propios de la pareja.

La observación es útil, pero muchas veces si quieres saber qué es lo que realmente está pasando, hay que realizar experimentos manuales. Y esto es exactamente lo que hicieron. Encontraron "familias" (una pareja con crías) de convictos y capturaron a los alevines. Los midieron cuidadosamente y devolvieron 40 de una cierta talla (ej. 8.0 mm de longitud estándar) a los padres. Estas fueron las familias control. Hicieron lo mismo con otro grupo adicional de familias, pero dándoles además 20 alevines extra ligeramente menores, escogidos de entre otras familias del área). Y luego controlaron el éxito de las familias control versus las experimentales recapturándolas algún tiempo más tarde.

En pocos días los resultados de la manpulación eran obvios. Los alevines foráneos más pequeños de las familias experimentales sufrieron mayores tasas de depredación que los alevines mayores (depredación diferencial), y en algunos casos los alevines de los propios padres mostraron mejores tasas de supervivencia que los de las familias control (dilución de las crías). Luego parece que en algunos casos sí es ventajoso adoptar alevines ajenos.

En ocasiones los alevines adoptados no son ni siquiera de la misma especie, como Haruchi Ochi y Yasunobu Yanagisawa, de la Universidad de Ehime (Japón) encontraron en sus estudios sobre los cíclidos del Tanganica. Estos autores notaron que mientras que las oportunidades de observar el proceso en sí de transferencia de alevines en la naturaleza son relativamente escasas, se pueden comprobar sus efectos capturando e identificando tanto los padres como el banco de alevines (Ochi y Yanagisawa, 1996). Trabajando en la isla de Nkumbula (Zambia) y en Pemba (República Democrática del Congo), capturaron docenas de familias de seis especies diferentes. Todas (con una excepción) se componían de dos padres y sus alevines. Algunas eran grandes, por ejemplo la mayor era un banco de alevines de Lepidolamprologus elongatus de alrededor de 800 ejemplares y unos 5 m de diámetro. Capturar algo semejante en medio del agua no es tarea fácil, pero lo que los autores encontraron realmente merecía la pena.

No sólo muchas familias albergaban a alevines extraños, si no que el número de ellos era realmente impresionante. Por ejemplo, L. elongatus es un piscívoro que cuida grandes bancos de sus propios alevines. Pero en esos bancos puede haber alevines de cualquiera de las otras seis especies de la zona species (L. attenuatus, Xenotilapia spiloptera, Microdontochromis tenuidentatus, Perissodus microlepis, Haplotaxodon microlepis y una especie de Cyprichromis). En Zambia la mayor parte de los bancos de L. elongatus y de P. microlepis contenían alevines ajenos, así como la mitad de los de L. attenuatus. El número de alevines extraños podía llegar al 41%. Un banco en concreto contenía alevines de las cinco especies extrañas distintas. A medida que los alevines propios aumentan de tamaño, aumentan también las posibilidades de que un banco contenga alevines ajenos.

En general los adoptados eran menores que los alevines propios, tal y como se señaló arriba con los convictos; sin embargo en el Tanganica eran ocasionalmente mayores. Ochi y Yaganisawa sugieren que el hecho de expulsar a estos alevines mayores causaría tal desconcierto entre los alevines (con el consiguiente riesgo de depredación) que los padres prefieren no intentarlo. Esto es sólo un nuevo capítulo de la aventura del entender qué alevines son cuidados por quién.

Referencias

  • Ochi, H., y Y. Yanagisawa, 1996. Interspecific brood-mixing in Tanganyikan cichlids. Env. Biol. Fishes 45:141-149.
  • Wisenden, B. D., y M. H. A. Keenleyside, 1994. The dilution effect and differential predation following brood adoption in free-ranging convict cichlids (Cichlasoma nigrofasciatum). Ethology 96:203-212.

Referencias (2):

Cita

Coleman, Ron. (abril 09, 1998). "Pero de Quien son esos Niños?". Cichlid Room Companion. Consultado en noviembre 26, 2020, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=88&lang=es.

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