Cichlid Room Companion

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Teleogramma brichardi Poll, 1959

Por , 1998. printer
Publicado
Mary Bailey, 2001

Traductor: Antón David Pérez Rodríguez (09-sept.-2002)

Clasificación: Mantenimiento en cautiverio, África.

(Este artículo fue originalmente publicado en el Cichlids yearbook 3; pp. 62-64, se reproduce aquí con el permiso de la autora Mary Bailey y Cichlidpress).
Teleogramma brichardi
Macho de Teleogramma brichardi Poll, 1959 en el acuario. Foto y pez por Mary Bailey.

Teleogramma es un género de cíclidos pequeño, reofílico y con dimorfismo sexual; originarios del río Congo y sus afluentes. En el momento de escribir esto se conocen cuatro especies, de las que solamente T. brichardi se ha exportado para acuarios.

El T. brichardi hizo su aparición en Europa a finales de los 60 y principios de los 70, junto con otras interesantes especies de áfrica occidental de los géneros Steatocranus, Pelvicachromis y Nanochromis. De éstas, sin embargo, sólo Steatocranus casuarius llegó a establecerse en la afición, y hay muy pocas referencias de que los otros hayan sido criados. T. brichardi consiguió ser reproducido, pero no legó a establecerse, y la población cautiva derivada de la importación original acabó desapareciendo. Los cambios políticos que siguieron en el Congo pusieron fin a las exportaciones de peces de acuario durante varios años, y hasta los 80 no estuvo de nuevo T. brichardi disponible para los aficionados.

La distribución original de esta especie ocupa un área considerablemente pequeña del curso bajo del Congo, cerca de Kinsula, al sureste de Kinshasa; y parece ser sustituido aguas abajo por sus congéneres T. gracilis y T. depressum (la cuarta especie, T. monogramma, sólo vive en el río Kasai, que desemboca en el Congo aguas arriba del hábitat de T. brichardi.). Las condiciones locales son un agua muy blanda, pH 7-7.5, una temperatura de 28-29° C y una gran cantidad de oxígeno en el agua.

Los alevines mas grandes tienen mayor posibilidad de supervivencia en un medio turbulento

Las cuatro especies habitan en áreas de rápidos de aguas turbulentas. Todas son de sección más o menos cilíndrica y muy alargadas, con aspecto de serpiente. Todas poseen la vejiga natatoria muy atrofiada, propia de los cíclidos de aguas rápidas, y que también se encuentra en los géneros africanos Gobiocichla, Steatocranus, los Lamprologini fluviales y Orthochromis, además de en recientemente descrito Teleocichla de Brasil. Esta característica les permite vivir pegados al fondo, sin que los afecte la fuerza de la corriente; la flotabilidad no es una ventaja para los pequeños peces de aguas rápidas, pues podrían verse arrastrados fácilmente. Aunque debido a la dificultad de realizar estudios en su hábitat no se conoce a fondo su conducta salvaje. No se sabe ni de qué se alimentan, aunque parece razonable asumir que cacen una serie de invertebrados acuáticos. Los T. brichardi cautivos aceptan alimentos vivos tales como Daphnia y larva roja de mosquito, y especimenes recién importados no dudan en devorar lombrices de tierra enteras.

Esta especie muestra un marcado dimorfismo sexual, especialmente durante la época de reproducción, cuando la hembra se muestra de color gris con una gran área de rosa salmón por toda la parte baja del cuerpo, permaneciendo el macho uniformemente gris: las hembras no reproductoras no muestran a penas rosa, y su cuerpo aparece cubierto de bandas verticales parduscas, siendo entonces muy similares a los machos. Generalmente los machos son mayores que las hembras (hasta 12 cm), y ambos sexos pueden distinguirse siempre fácilmente mirando a la cola. Ambos sexos presentan el borde de la aleta dorsal de color blanco, prolongándose en los machos por la parte superior de la cola. En las hembras sin embargo la línea se continúa formando un gran triángulo blanco sobre la cola. Es interesante ver que en los peces conservados este blanco se vuelve rojo (Roberts & Stewart, 1976), pero en los peces vivos es inequívocamente blanco.

El Teleogramma brichardi no fue más que un nombre para mí hasta la publicación del libro de Linke y Staeck sobre cíclidos de áfrica occidental en 1981, tras lo que me esforcé durante años hasta que por fin conseguí una pareja a finales de 1985. Había leído que a esta especie se la consideraba agresiva para con sus congéneres (se piensa que, al igual que otros cíclidos de aguas rápidas como Steatocranus tinanti, son peces que viven aislados excepto en la época de cría), así que los alojé en un acuario bastante grande. Tras unas pocas horas el macho se dedicó a atacar a la hembra, así que introduje una barrera trasparente. Un pez atacado tiende a situarse contra una de las esquinas superiores del acuario, lo que puede ser mucho peor para uno de estos peces sin flotabilidad que para un cíclido normal, en la medida en que gastan mucha más energía para mantenerse en el mismo lugar. Así pues parecía mejor el dejarles establecer territorios individuales antes de intentar un encuentro posterior.

En efecto, esta medida tuvo mucho éxito, y cuando algunas semanas más tarde retiré un poco la separación de forma que quedaba un pequeño espacio en la zona frontal del acuario, no hubo hostilidades, ni siquiera cuando alguno de los peces penetraba en la zona del otro. De hecho parecían no mostrar ningún interés el uno por el otro, aunque algunas semanas más tarde descubrí a ambos peces moviendo la cabeza uno frente a otro sobre una piedra plana. La única otra actividad interesante que pude observar fue el método de excavar usado por la hembra, consistente en enterrar la cabeza y luego serpentear como una lombriz, con l arena volando a su alrededor. ¡Nunca había visto a ningún cíclido excavar así!

La cría solo tuvo lugar mucho más adelante, y fue realmente inesperada. Me encontré a la hembra quieta en su cueva habitual, con una puesta de grandes huevos cremosos (2.5x3.5 mm aprox.) dentro. Puede que el desove se viera inducido por un aumento de las temperaturas debido a un increíblemente soleado junio que puso el agua a 28°C. El macho estaba a cierta distancia y parecía no mostrar interés alguno. Todo marchó bien durante tres días, tras los que vi que había bastantes menos huevos y que la hembra se estaba dedicando a arrancarlos (con un esfuerzo considerable, debían de ser muy adhesivos) y a comérselos; así que quité la piedra y los huevos eclosionaron artificialmente. Esta fue, de hecho, la segunda reproducción en cautiverio conocida.

Teleogramma brichardi female with eggs Developing eggs of Teleogramma brichardi

Hembra de Teleogramma brichardi Poll, 1959 en el acuario mostrando los enormes huevecillos (izquierda). Desarrollo de los huevecillos (derecha). Pez y foto por Mary Bailey.

Los huevos eran opacos y temí que fueran infértiles, pero al día siguiente unos 20 de los más de 30 que había hicieron eclosión. Parece que los huevos infértiles eran más blanquecinos que los otros. Los alevines permanecieron firmemente anclados a la roca durante seis días; siete murieron durante este estado larvario y otros dos cuando ya nadaban libremente, por razones desconocidas. Los alevines eran enormes (una hembra de Tropheus habría estado orgullosa de ellos), con alrededor de 1.5 cm de longitud total. Obviamente un alevín grande está más capacitado para sobrevivir en aguas turbulentas.

Hay otras dos cosas que me gustaría remarcar: primero, que es superfluo l intentar reproducir el hábitat turbulento de los peces, pues estos no aprecian el esfuerzo de uno. Hice pruebas con una bomba interna que enviaba una corriente desde la superficie; la hembra se limitó a colocarse bajo la bomba, donde el agua estaba quieta. Al retirar la bomba volvió a su territorio. La aireación proporcionada por una pequeña bomba de aire se hizo suficiente para los peces, como ya he comprobado con otros cíclidos de este estilo.

Segundo, que a pesar de las agresiones iniciales del macho (y de la reputación de la especie como agresiva), una vez que los territorios están establecidos no hay ningún problema. No estoy muy segura de que "territorio" sea la palabra correcta, ya que ninguno de los peces parecía inclinado a defender su área concreta. Se ha sugerido que en los cíclidos de aguas rápidas el territorio se establece en función de la disponibilidad de alimentos y no en la de lugares de desove, así que puede ser superfluo en cautividad, donde el obtener comida deja de ser un factor de supervivencia. Incluso cuando cambié la pareja a un acuario menor no hubo problemas, y una segunda puesta consiguió seguir adelante sin ayuda por mi parte.

Después de todo este fue el segundo desove conocido en cautiverio

La primera camada de alevines había crecido hasta los 5 cm la hembra más pequeña y 8 cm el macho mayor, y vivían todos amistosamente manteniendo territorios de sólo 10 cm de diámetro, aunque también había uno vertical, pues la hembra más pequeña se había apoderado de las ventosas del calentador

Algunos años más tarde otra pareja que ha se había establecido en cautividad en otro acuario no me planteó ningún problema, aunque otra importada sí lo hizo, pues la hembra se dedicó a saltar la barrera divisoria hasta que finalmente mató al macho. Como ninguna de mis anteriores parejas había mostrado tales aptitudes atléticas esto me sorprendió mucho, pero por comentarios oídos esto no debía de ser muy raro. A pesar de sus instintos asesinos para con su pareja, nunca mostró la más mínima intención de atacar a sus otros compañeros de acuario. Esto va en la línea de lo que yo he observado, pues al contrario de lo indicado en la literatura ninguno de mis peces ha atacado a miembros de otras especies, incluso si eran tan similares como Steatocranus tinanti.

Hoy por hoy parece que la importación de esta especie se ha vuelto más regular, así que es probable que con suerte pronto se cuente con un amplio surtido de peces nacidos en cautividad que no sean tan difíciles de mantener como lo he pintado arriba.

Cita

Bailey, Mary. (julio 11, 1998). "Teleogramma brichardi Poll, 1959". Cichlid Room Companion. Consultado en enero 18, 2021, desde: https://cichlidae.com/article.php?id=98&lang=es.